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Schaffhausen-Zurich

Después de disfrutar de una tradicional velada de celebración del Día Nacional, nuestro segundo día en tierras suizas nos llevó a la ciudad de Schaffhausen, pequeña ciudad de algo más de 30.000 habitantes y capital del cantón del mismo nombre. La ciudad, que fue estado independiente durante la Edad Media, hasta que en cayó en manos de los Habsburgos. Al contrario que otras zonas del país, no ganó su independencia en batalla, sino comprándola al Imperio Austriaco en 1415. En 1457 se alía con Zurich en la Guerra de Suabia La ciudad vieja, a orillas del Rin, ofrece no pocas sorpresas al visitante que camine atento por ellas. Mención especial las casas renacentistas, conservadas con todo el esplendor de los frescos que cubren sus fachadas.

Merece la pena subir al Munet, el castillo cantonal que se alza sobre la ciudad y que ofrece maravillosas vistas de la ciudad, el río y el entorno. Desgraciadamente el agua acompañó nuestra visita a la ciudad, pero aún así es un lugar de necesaria parada y donde no deben dejar de probar el café con licor de ciruela. Les quitará el frío y les dará fuerzas para seguir con alegría el resto del camino.

Un camino que debe conducirles, como a nosotros, hasta el Salto (o Caída) del Rin. Una cascada que se ha convertido en uno de los grandes reclamos turísticos de la zona. Un lugar rodeado de naturaleza virgen, como casi todo el país, en el que merece la pena coger el barco que lleva hasta el mismo corazón de la cascada. Desde allí, nada mejor que acudir a Zurich y terminar el día paseando por su lago y tomando unos pasteles en la pastelería Sprungli de Paradeplatz.

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