Ir al contenido principal

El lago glacial

Nuestro último día en Suiza supuso un cambio radical en lo realizado los días previos. De la mano de Pascal y Fani dejamos de lado las ciudades, que nos saturarían el resto del camino, y acudimos a una barbacoa campestre en mitad de los alpes. No les diré dónde, por dos razones, no conozco el nombre del lugar, y aunque lo recordarse no se lo diría. Tras varias horas en coche, un rato en teleférico, y media hora caminando por los Alpes y bajo la lluvia, llegamos a un lago glacial que no nos enseñaba toda su belleza por la niebla, las nubes y el agua caída. Pese a todo, y ahí tienen las fotos, el lugar merecía la pena.

Tanto que nuestros anfitriones encendieron hoguera con la que poder hacer barbacoa y nosotros, pese a que jamás habíamos visto llover tanto, lo aceptamos de buen grado. Y mientras, con la escusa de buscar algo de leña seca, aprovechábamos para ojear el bosque y las sorpresas que en forma de estatuas de madera se escondían en él. Un gnomo, una virgen, una familia y otras muchas cosas más que se escapan a mi recuerdo.

Sí recuerdo el camino, verde y húmedo, mientras el agua comenzaba a formar pequeñas escorrentías hasta convertirse en un pequeño riachuelo que bajaba en dirección el lago. O las pequeñas fresas silvestres que, si van con alguien que las conozca, deberían probar. Con un sabor muy intenso en una fruta del tamaño de una uña. También las bebidas típicas, con ron si no me equivoco en mi té, que deben tomar y probar, y que les ayudará a volver a entrar en calor después de la subida y la bajada.

Ya les digo, no les nombraré el lugar. Así, espero, la próxima vez que vaya seguirá estando sólo para nosotros, el pescador que llegó al final, y unas cuantas vacas que jamás llegaron al lago. Fue nuestro último día en Suiza, que terminó, como no podía ser menos, con una buena cena típica, gran vino y mejor compañía. Y también el momento en el que, después de tres días agotadores, Pascal lograría descansar.







Comentarios

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Elisa Serna -- Esta gente qué querrá

Llamaron de madrugada.
Toda la casa está en calma.
La madre les sale a abrir
arrebujada en la bata.
¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

Preguntaron por el hijo.
El hijo duerme en la cama
y al oir las fuertes voces
de golpe se despertaba.
¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

Lleva días sin hablar,
por las noches se inquietaba
esperando con temor
que una mañana llamaran.
¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

La madre nunca ha sabido
por lo que el hijo luchaba
y que en la Universidad
su compromiso afirmaba.
¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

No sabe cómo escapar,
el miedo le torturaba,
después de abrirse la puerta
él caerá por la ventana.
¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

Hay momentos de tensión
nadie dice una palabra,
la madre que entra después
grita y llora desgarrada.
¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

Llamaron de madrugada.
La ley una hora señala.
Muerto el estudiante está.
Fue un golpe al filo del alba.
¿Esta …