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De DYC y otros

Tener una casa, como la de David, era peligroso para nuestra salud y nuestra sobriedad. Para nuestra salud porque cometimos barbaridades en aquella casa dignas de ser contadas. Para nuestra sobriedad porque fue en aquella casa donde, quien más, quién un poco menos, todos comenzamos a hacer nuestros pinitos con el Chivas de 12 años. Porque, ¡oye! ya que vamos a beber lo hacemos bien. Así que allí nos íbamos, por las noches, aprovechando que sus padres no estaban. Y nos sentábamos entorno a la mesa cuadrada y baja que presidía la chimenea y la tele. Jugábamos a un juego de dados cuyo nombre no recuerdo pero cuyo resultado era que, quién perdía, bebía. Creo que es el único juego donde todos queríamos perder. Y perdíamos. Pero claro, si todos perdíamos nadie ganaba, y al final, todos bebíamos. Buscando la pequeña petaca de Chivas del padre de David.

Recuerdo el primer día, nuestra primera vez.

-Tío, porque no nos bebemos la petaca de tu padre.
-Porque es de mi padre.
-Vale, pero él no viene.
-Es verdad.

Y nos la bebimos, entera. Pero justo en ese momento, David cayó en la cuenta:

-Mi padre viene con unos amigos el martes.
-¡Mierda! y ahora que hacemos- todos sabíamos que el padre cogería la petaquita
-Podemos rellenarla- dijo alguien.

Dicho y hecho, al día siguiente rellenamos la petaca con DYC comprado en los Pinos, claro. Convencidos de que el padre no notaría la diferencia. Y así, la semana siguiente, nos mostramos contentos de que el padre hubiera rellenado la petaca con tan exquisito liquido, que no aprendimos a apreciar hasta mucho tiempo después. Hasta que, un día, alguien preguntó:

-Tío, tu padre ¿sigue viniendo todas las semanas?
-No
-Pues estamos bebiendo DYC.

Cinco años tardamos en darnos cuenta. Paladar poco fino el nuestro y es que no está hecha la miel para la boca del asno. O en este caso, no está el Chivas para la boca del borracho.

Aunque, en nuestro, favor, he de decir que aprendimos a saborear el DYC como el mejor de los whiskys.

Comentarios

Javier Márquez Sánchez ha dicho que…
Jejeje... muy bueno. Me gusta (el relato, no el DYC)
Cathan Dursselev ha dicho que…
¿no te gusta el DYC?, hombre no es un Glenfiddich, pero tampoco el King Charly, jajajaja....

A mi tampoco, únicamente me gusta el whisky bueno, soy sibarita en eso.

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