Apatía

Me siento apático. No es que todo me de igual o deje de importarme lo importante. Simplemente, no siento nada diferente al resto. No me ilusiona nada, aunque debiera estar ilusionado. Y cada día pasa como una continuación del siguiente. Día tras día, noche tras noche. Y en las noches pregunto a nadie qué sentido tiene vivir así. Sin esperanza, sin alegría, sin pena, sin amor ni desamor. Sin nada que varíe la lenta agonía que es este camino hacia la muerte llamado vida. Y no hay nada, por nimio o grande que sea, que me sorprenda, que me asombre en esta rueda que alguien, mano divina tal vez, ha colocado en mi jaula vital.

Extraña prisión ésta, que nos hace creernos libres. Levantar la voz cuando creemos que algo no funciona como es debido. Que nos hace pensar que podemos cambiar la verdad. Cuando la verdad es que todos, desde el primero hasta el último, nace muerto. Pues esa, la hermosa dama de la guadaña, es nuestro único y último destino. Y el único y último fin de nuestras vidas.

Me siento apático, ya ven. Sabedor que voy a morir, sigo aquí. iSn esperanza en sobrevivir, sin esperar ser sorprendido por la Negra Señora, sin asombrarme cuando llegué. Sin amarla ni odiarla, ni temerla, ni esperarla. Muerto en vida, pero vivo.

Comentarios

sempiterna ha dicho que…
Vaya. Es una forma de verlo. Cuando existen momentos de apatía, es tal y como lo narras. Beso.

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