Ir al contenido principal

La camisa del moro

En la sierra de Cádiz, en la población de San José del Valle, se encuentra el castillo de Gigonza o Baños de Gigonza. Un castillo de origen musulmán enclavado en una antigua población romana. Pero el castillo, convertido en baños termales durante el pasado siglo XX guarda un secreto entre sus viejas paredes. Dice la leyenda que perteneció a un rey moro, que acudió a la corte de los Ponce de León, señores de Arcos y dueños del castillo. Aquel caudillo, vencido en injusto combate, amenazo a los presentes. Aquel que retirase o tocar su camisa sería maldito para siempre y la muerte le seguiría allí donde fuese. Aun hoy, en una Torre del Homenaje que se mantiene de píe solo Dios sabe como, se guarda una camisola blanca. Creo recordar que en un armario en la segunda planta, con viejos cristales abombados por el paso del tiempo. Tal vez protegido por los problemas de la escalera, que cruje bajo cada paso dado avisando que únicamente las palomas que ahora habitan el palomar que cubre el antiguo patio de armas. O tal vez protegido por el alma del guerrero que desde su paraíso vigila que nadie toque aquella prenda que un día cubrió su armadura.

Comentarios

Mark ha dicho que…
Que bueno Javi, pues este castillo lo tenia yo en venta es curioso y por ahi deben de estar las fotos del interior y el palomar que es muy bonito.
Cathan Dursselev ha dicho que…
Ciertamente el palomar es muy curioso , lastima que sea precisamente eso lo que este destrozandolo. Tengo fotos de la camisa, si me da tiempo la buscare para colgarlas aquí, que la gente vea que es cierto que estaba. Al
menos hace unos anos cuando me colé para hacerle un estudio castellologico.... Sin permiso del dueño que, si mal no recuerdo, era un policía local jajaja

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Tú no eres de Cádi' ni na'

Esto que voy a decir no es muy usual en mi tierra. Pero es mi realidad, única e intransferible. Soy gaditano, sí. He nacido en esta tierra y la amo como pocos. Me gusta su historia, su cultura y su gastronomía. Su mar y su monte, su bahía y su provincia. Hasta soy cadista de corazón y carnet: pero no me gusta el carnaval. No, al menos, el que ahora vivimos.

Me gustaba cuando íbamos a escuchar coplas, sabiendo que estos tres días eran los únicos en los que podríamos hacerlo. Me gustaba cuando el Carnaval era Carnaval y no una especie de cáncer que se ramifica por el día a día de mi ciudad hasta cubrirlo todo. Desde batallas de coplas en agosto, hasta el carnaval de julio, pasando por festivales de jazz carnavalesco. Que hay una boda, carnaval. Que hay una fiesta: carnaval. Que toca flamenco, seguro que algún carnavalero sabe cantar y aunque sea buen cantaor sacamos su lado comparsista.
Por eso, este año, decidí que solo saldría en carnavales si el trabajo me empujaba a ello. Pero el d…