Ir al contenido principal

El día de la marmota

Vaya por Dios, ya es viernes. Y, para colmo, viernes 28 de agosto. Supongo que ya saben lo que eso significa: el lunes comienza la rutina. Los veraneantes vuelven a sus tierras, normalmente de interior. Las vacaciones terminan y uno vuelve a la rutina. Dicen, incluso, que algunos sufren depresión post-vacacional. La verdad, no sé si esto se da. Para que mentirles. Me propuse no trabajar hasta los 30, vivir de forma bohemia, pero no lo que se llama “bohemio con cartera paterna” aunque sí me movía a ese nivel. Sin trabajar y sin perderme casi nada de lo que no quería perderme. Pero, al final, no pude cumplir mi propuesta. En noviembre de 2008 firmé contrato ¡por un mes no cumplí mi sueño de la adolescencia! Pero esa firma supone que este año sea el primero en el que tengo vacaciones, laborales se entiende, así que, dentro de un mes les diré si sufrí o no la depresión. Aunque me temo que no. Conociéndome aceptaré la vuelta a la rutina como si fuese un extra de “Atrapado en el tiempo” y mi vida una parte más de ese gran Día de la Marmota en la que se volverán a convertir todas nuestras vidas.

Para los que no tengáis más vacaciones hasta el próximo agosto, resignación, 11 meses pasan en seguida, solo hay que contar para atrás: 335, 334, 333…..

Comentarios

sempiterna ha dicho que…
Sí, el día de la marmota en nuestras vidas. Nch. Me temo que hay que volver a esa rutina. Y yo, sí que me voy a deprimir. En fin, me alegro de que lo aceptes tan bien, jeje. Beso!!
Javier Fornell ha dicho que…
Bueno, creo que lo acepto tan bien porque estoy con la ilusión de irme a la India en octubre -que tengo otros diez días de vacaciones- así que mi inicio de rutina tiene truco, jajaja

Entradas populares de este blog

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Shutter Island

En febrero pasado acudí a ver “Shutter Island”, de Martín Scorsese y salí tan confuso que me dije a mí mismo que debía leer el libro de Dennis Lehane. Reconozco que conocía la obra de Lehane por la magnífica novela “Mystic River”, que llevase al cine Clint Eastwood sin alcanzar el nivel del libro, así que no me daba ningún miedo acercarme a “Shutter Island”. Las obras de Lehane están cargadas de pesimismo y de un halo de oscuridad que cubre la humanidad de las personas y que, les reconozco, me gusta en las novelas que leo. Así que, poco después de ver la película, me hice con la novela pero por esas manías que solemos tener los lectores no ha sido hasta ahora cuando la he leído.
Pensé que la novela podría solucionar algunas de las dudas que me había generado la brillante adaptación de Scorsese, pero todo lo contrario. La novela, aún más intrigante y enrevesada, parece mostrarnos que Teddy Daniels está cuerdo. Eso parece indicarnos todo. Cada paso dado, cada persona que habla con Teddy,…