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Yo ví uno

He visto uno. Lo prometo. Tuve que frotarme varios veces los ojos para asegurarme que era cierto. Pero sí. Estaba allí. Escondido entre dos cabinas de teléfono de esas modernas. Era bajito y rechoncho. Amarillo. Claro. Y vi otro a su lado. Verde. No me lo podía creer. Y menos aún cuando un chico se acercó y metió algo por su boca. ¡Imposible! ¿En los tiempos que corren?.


Pero sí, aun quedan algunos…





Comentarios

Javier Márquez Sánchez ha dicho que…
jeje, muy bueno. Es cierto. Es casi como lo de las cabinas telefónicas, aunque en este caso de manera más evidente. Pobres buzones, cuánta hambre deben pasar...
Cathan Dursselev ha dicho que…
Los pocos que quedan. ¡Con lo bonito que era escribir cartas! paginas y páginas blancas manchadas de tinta!
Lucía ha dicho que…
Pues creo que tiene más mérito encontrar una cabina de teléfonos en la época de los móviles que encontrar un buzón
sempiterna ha dicho que…
Yo la última vez que lo necesité, no era capaz de encontrar ninguno.

Cuando lo enconrté, eché el sobre que llevaba cierto peso (prefranqueado, si no, hubiera ido a correos a pesar, como siempre, que ahí sí que hay colas), y me quedé a escucharlo caer. Tardó un rato y sonó hueco. Como piedra por acantilado. Me surgió la duda: ¿esto seguirán recogiéndolo?
Cathan Dursselev ha dicho que…
En primer lugar, ¡Hola Lucia!, bienvenida a este pequeño rincón.

En segundo lugar. ¡Si las cabinas se ven más!. Al menos en Cádiz sigue habiendo una casi en cada esquina, supongo que la crisis afecta a los móviles también.

Y Sempi, creo que la última carta que mande fue hace 10 años. Si he tenido que mandar alguna luego ha sido por MRW (hop, publicidad) por eso de la inmediatez del hecho, y porque Correos me coge lejos de casa y el buzón desapareció una noche sin mas....

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