Noches de Baelo

Acudir a ver un espectáculo músical en un teatro no tiene nada de especial. Hacerlo en un lugar como Baelo Claudio se convierte en mágico. Sentado en las piedras del milenario teatro romano, uno se siente como Cayo, o Julius, o Antoninus, o cualquier otro patricio o no que acudiese a ver las representaciones de la comedia griega en aquel mismo lugar. Con los ojos puestos en los seis componentes del “Andalusian Brass Sextet” pero la mirada perdida en las brillantes luces que te saludan desde el otro lado del Atlántico. África se enciende lentamente, mientras el sol se oculta al oeste y las notas de la orquesta de viento comienzan a sonar.

La oscuridad cae sobre el viejo teatro, y el cielo estrellado y sin luna se funde con Marruecos y el mar para dar paso a un momento cargado de magia e historia. La histora de que quienes elegieron aquella ensenada para crear la ciudad romana. La magia de ver como las viejas piedras del teatro cobran vida y vuelven a escucharse los aplausos de los Antonio, Julios, Juanes…

Comentarios

Javier Márquez Sánchez ha dicho que…
Un verdadero lujazo. En escenarios así cualquier espectáculo sale ya ganando puntos extra.
Cathan Dursselev ha dicho que…
No lo sabes bien. En el fondo daba igual quien estuviera tocando.

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