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Hombre-perro

Los hombres enviados por Sha’ab no llegaron a su destino, impedidos por el fuego de virotes enemigos. Sobre el parapeto desde el que dispararon al asesino, un hombre alzó la voz:


-¡Vaya, vaya!, parece que el héroe no es tan valiente. ¿Pues no ha manado a un par de crí­os contra él? Sabed que cualquiera que intente acabar con él sufrirá la ira de Joshynk. Joshynk está sobre vuestras cabezas pues nos somos él. Y él acabara con vosotros como un borracho su cerveza

Una enorme figura se elevó sobre las barricadas, a su lado los hombres con ballesta que le cubrí­an los flancos no parecí­an más que niños, apenas llegándole a la cintura. El semi-gigante portaba un hacha de doble hoja y con ella señalaba a Sha’ab.

- Joshynk, ja, que nombre más ridículo, tanto como la misma abominación que lo lleva – fue la respuesta de Sha’ab- ¿Así que tu eres el gran adversario, el malo maloso, que se esconde tras barricadas y filas enteras de soldados? y para colmo tiene la osadía de burlarte de mi valentía. Lucha conmigo y veremos quien queda con vida.


Mientras avanzaba hacía su adversario, los pensamientos se agolpaban en su mente: Espero que estés preparado Joshynk, porque en cuanto pongas un pie en el suelo mis soldados te acribillaran con su proyectiles.

Joshynk pareció ofenderse ante las palabras de Sha’ab, y agitó el hacha sobre su cabeza antes de lanzarse al suelo. El semi-gigante aterrizó entre el sonido metálico de su armadura y el ruido de sus botas al chocar contra el empedrado de la plaza.

-Joshynk es nombre de rey. Joshynk es un gran rey, venido del otro lado del mundo, temido por todos. Joshynk, que es nos, es un rey justo querido por sus hombres que luchan con valor junto a él. Joshynk no manda niños a luchar, va él. Y se come a los enviados por sus enemigos.

>>Pero dime ¿quién eres tú que osas llamar malo maloso a Joshynk?. Arrodíllate ante nos, porque nos se sentará en el trono de Frikigard esta misma noche.


Continuó con su pesado caminar hacia el asesino, portando un enorme escudo, que le había sido dado por uno de sus hombres antes de saltar, en el que podía verse dibujado la cabeza sangrante de un dragón negro, sobre un fondo plata.

Los ladridos de un perro provocaron que el rey semi-gigante girará la cara un instante, para ver con sorpresa como Evincar surgía en el centro de la plaza tras el animal. Todos se quedaron observándose, preguntándose si aquella repentina aparición era real, pues aunque al ahora tabernero se le observaba cansado tras la carrera, su irrupción con el perro parecía sacada de un extraño y absurdo cuento que Joshynk había escuchado mil veces en su infancia. Parecía que la vieja tata volvía a hablarle al oído:

<Si este año no me das lo que me prometiste tú te convertirás en aquello que me quitaste. El rey se rió del hombrecillo, y mandó que lo ataran bajo su ventana y que lo tratarán como si fuese un perro. Pero una mañana se levantó, y cuando fue a llamar a sus criados, se dio cuenta de que de su boca solo salía un cuac. Al mirarse a un espejo, vio que era un pato, pero que era rojo, como la sangre. Al verlo, los criados lo echaron de la sala, pues temían que el rey se enfadase si lo veía. Un caballero joven, pensando gastar una broma al hombre/perro se lo echó en la jaula en la que habitaba, comiendo carne cruda y bebiendo agua estancada. Al verlo, el hombre dijo con voz clara: Me lo comeré y, con él, a vuestro rey. Y desde entonces nada se supo del monarca>>

Joshynk no sabía porque ahora le había venido el cuento a la cabeza, pero al verlo pensó que debía tener cuidado, no fuese que aquel que ahora entraba fuese como el hombre del pato.

-¡SIEMPRE ES MEJOR SER UN PERRO QUE UN PATO!- bramó.

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