Ella

Está al fondo de la sala. Silenciosa. Blanquecina. Curvas sinuosas que se vuelven angulosas mientras me acerco a ella. Noto la frialdad en mi mano al cogerla. El aire arremolina mi ropa mientras se mueve lentamente. Deja un camino abierto. Un lugar en el que adentrarse y huir. Silenciosamente vuelvo a rozarla mientras paso junto a ella. Rugosa piel laminada, templada. Me vuelvo. La miro una vez más. Sólo una. Sabiendo que tras ella todo cambia.

Y me alejo pausadamente de aquella puerta que se cierra cautelosa.

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