Ir al contenido principal

Banderas del olvido

No tengo muchos recuerdos de aquel momento. Y si alguien no me lo hubiera recordado hace unos días creo que seguiría relegado al baul de los recuerdos perecederos. Pero ahora, al pensarlo, creo que sí. Creo que ocurrió. Aunque no sé cuando. Debió ser por el año 1997, estando en segundo de carrera y en la Bomba. En uno de los balcones que dan al Paseo Carlos III. En aquellos santos lugares desde los que gritabamos con brío aquella frase monocorde lanzada por el profesor Guzmán: ¡Callaos hijos de puta! Dirigida a la banda de música que en aquellos años ensayaba bajo las ventanas de nuestro aulario.

Pero no era aquel el grito que me fue recordado -no se puede recordar lo no olvidado-, sino la “bajada” de bandera de mi amigo Lacueva. Aunque puedo jurar que yo no canté el himno de Pemán, ni mucho menos el de Riego. Lo cierto es que aquellos que estuvieron presente lo cuentan con sorna. Uno de los grandes momentos de la carrera. Allí los dos. Uno junto al otro. Él junto a la bandera de España. Yo junto a la andaluza. Y, sin saber muy bien porque, los dos, poco a poco, bajando la bandera en homenaje antipatriotico. ¡Nosotros! Españoles que somos de bandera en el polo y el cinturón.

Y allí estabamos, o se supone, dejando caer las banderas al suelo. Mirandolas, imagino, volar lentamente hasta la acera. Cual suicida con paracaidas. Mientras los demás, también supongo, reían ante la supuesta gracia que hiciesemos nosotros.

No sé si fue verdad ya que tengo lagunas de mi época universitaria. Tal vez lo fuese. Tal vez no. Pero lo cierto es que hay quiene lo recuerda Y como historiador que soy se que la verdad no reside en la realidad, sino en ser recordada como tal.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Jajaja! Ya me lo han contado, caminito de El Puerto en mitad de la bahía, y creo que debió ser verdad por la cara de asombro de quién me lo contaba aún se puede adivinar que el espectáculo fue real y completamente inesperado ( bueno, creo que es la palabra que debo utilizar). Un saludo, María.

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

13 Reasons Why

A veces, casi por casualidad, uno llega a ver una serie que, a priori, no le llama la atención pero de la que hay buenas referencias. Tengo que reconocer que, conmigo, pocas veces aciertan las recomendaciones. Aunque con esta serie ha sido diferente.


13 Reasons Why (Neflix 2017) ha supuesto una enorme sorpresa. Una serie supuestamente destinada a un público juvenil que, sin embargo, debería ser de obligado visionado para cualquier "adulto" que tenga contacto con adolescentes (ya sean padres o profesores). Y es que la serie nos muestra como cualquier pequeño problema se convierte en un mundo a ciertas edades. Pero, además, refleja como un rumor puede llegar a destrozar una vida. Como las malas decisiones pueden hundir hasta el fondo a más de uno. Y eso sin contar, problemas realmente serios.
13 Reason Why hace un estudio dramático de la realidad social de las High Schools americanas pero, ojo, que esa misma realidad se plasma en nuestros mucho más modestos Institutos: el uso…