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La conferencia

Ya saben que trabajo en una biblioteca. Un trabajo tranquilo, a veces demasiado, pero que en otras ocasiones provoca momentos dignos de ser contados. Y me temo que ayer fue uno de esos días. Un día que comenzó con el aviso de mi amigo –y compañero de edificio- Lacueva:

-Quillo, que de pibones… no veas como está el edificio.

Y es cierto, había muchas modelos pululando y llevando nuestros ojos expertos a seguir pausadamente a las mujeres por el patio del centro… -Y por alguna extraña razón, al decir esto, me viene a la cabeza una ventana del seminario y una excursión de noruegas- Pero no se crean, nuestros ojos expertos seguían sus modelos, de ropa, no de cuerpo. Pero como ayer, que como ya es común en mí fue antesdeayer, fue un día de trabajo, ambos dos tuvimos que separarnos y dirigirnos a nuestros respectivos puestos de lectura y catalogación. Y allí estaba yo, en la segunda planta, cuando la puerta se abrio y el joven entró. Si yo hubiera sido femina diría que estaba de buen ver, como soy hombre, diré que le perdía un poco su vanidad, amén de que seguro era gay.

-¿Es aquí la conferencia?- preguntó con voz aterciopelada.

Yo miré la biblioteca, vacía a esas horas, con sus mesas, sus sillas y sus libros. Y miré al individuo en dos ocasiones para asegurarme de que el adonis, era adonis y no muerto adorable.

-Va a ser que no.
-OHHHHHH ¡Que pena! Con lo bonito que es….
-pssss –claro, imaginen, ¿a quién le parece bonito su puesto de trabajo? Es más, ¿a quién le parece hermoso aquello que ve a diario?.
-Puedo sacar unas fotos –dijo llamando a alguién que estaba fuera.
-Va a ser que no, en cualquier momento puede entrar un investigador. Esto es una biblioteca, caballero, no un museo… Además, se va a perder la conferencia, que es en la puerta del fondo, esa que, al contrario que la mía, está abierta.
-Oh, que antipatico.

Ese soy yo. Sieso cuando quiero. Y tonto. Muy tonto. Pues si el adonis era aterciopelado, la beleidad que le acompañaba era de belleza sublime. Pero que se le va a hacer. Soy ratón de biblioteca. Algún día, tal vez, deba levantar la vista del libro y mirar a mi alrededor…. Aunque me temo, que volvería a mirar al libro sin levantar los ojos hasta que algo capte la atención de mis oidos. Si todos fueramos ciegos, otro gallo cantaría… y nadie conduciría.

Comentarios

sempiterna ha dicho que…
Aha! Tú eres de esos... jejeje. De esos que están al otro lado en las bibliotecas... casualidades.
Cathan Dursselev ha dicho que…
Pues sí, soy de "esos" Pero mi biblioteca es una cosa mi chiquita, nada del otro mundo. No te agobiarías... somos una pequeña familia

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