Guía del viajero no precavido (V)


O como recorrer Europa en 15 días visitando Suiza, Alemania, Austria, Hungría, Eslovaquia, Polonia e Italia. Más otros países, de paso.

By Cathan Dursselev, Naty Mutambo, & Maríadel Monrri … Y ahora también Irenita.



3º- Cuidado con los dineros. Si eres español y gaditano no llevarás mucho. Lo que tengas, cuídalo, si te sobra algo querrás tomarte algo en el Manteca al volver.

Ya sabemos, querido viajero, que es un placer ir a mesa y mantel por esos lares mundiales. Pero debe tener cuidado con los excesos, que siempre fueron males, porque tales faustos pueden causar estragos en sus bolsillos. Cierto es que si usted, querido viajero, ha logrado marchar de su casa para recorrer los caminos europeos, no debe tener problemas en sufragar tales dispendios. Pero no olvide el mundo en el que vive, donde la crisis llega y se queda con usted como un amigo incomodo. Así que cuide sus bolsillos.

Le recomendamos que haga los cambios de moneda en España. No porque los baqueros sean más de fiar que en el extranjero ni las comisiones menores. Simplemente porque, al menos, podrá insultarlos sabiendo que le entienden. Que siempre desahoga más que gritarle en español al pobre cajero uzbeko que le roba por orden del superior.

Pero además, debe tener cuidado con los rateros. Que mangantes y carteristas los hay también fuera de los bancos. No lleve usted la cartera en lugar de fácil acceso, por ejemplo en el bolsillo de atrás del pantalón. En ese caso, no solo es normal que le roben, es que además se lo tiene merecido. Busque una mochila pequeña y coloquela ante usted, con el cierre justo bajo su papada – o sus ojos si no tiene la suerte de tener la atlética complexión de Obelix-. Puede también buscar una pequeña cartera, y colgársela al cuello como si de un escapulario se tratase.

También puede optar por la caja fuerte el hotel. Si entrasen a robar en la habitación podría usted tener la suerte de que el ladrón se llevase el minibar en vez de la caja de seguridad, que de todo se ha visto en la viña del Señor.

Y si, después de mis sabios consejos, le ha sobrado algo al regresar del viaje. Ya sabe como localizarme. Hagalo y, entonces sí, sea rumboso: pague la conviá

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