Ir al contenido principal

Descansando


Son las 2.05 de la mañana, estoy sentado en el porche de mi casa con unos amigos hablando del viaje que haré este verano por centro europa con una encantadora familia suiza que nos enseñará el país.

Son las 2.05 de la mañana. Ayer estaba tumbado en la cama, mirando el techo de mi habitación mientras el sudor recorría mi cuerpo. Hoy una de mis amigas, a mi lado, se cubre con una manta mientas miramos el cielo. Hace incluso frío. Estoy a menos de 30 kilometros de la ciudad, en la urbanización en la que viví y crecí.

Hoy he jugado en la playa, de inmensa arena, como si tuvieramos 15 años. Ahora comemos palomitas, y bebemos unos güisquis. Ya no tengo calor. La maldad se ha escapado entre la sombra de los pinos y las olas transparentes del atlantico conileño.

No puedo invitarles a todos, pero les diría que se vengan al paraiso...

Comentarios

sempiterna ha dicho que…
Un lujazo de paraiso. Yo vengo de mirar las estrellas de un cielo vecino a tu playa. Todo parece ser más auténtico cuando deceleras el ritmo.
Cathan Dursselev ha dicho que…
Pues si, Sempi. En esto casos todo es más autentico. Y que alegría se te queda en el cuerpo
Versus Die ha dicho que…
mmm, este domingo también inauguramos la temporada de playa, en Benalmádena, y fue genial, realmente genial, estaba todo tan tranquilo, tan silencioso...
Cathan Dursselev ha dicho que…
Lo malo, Versus, será julio y agosto, cuando las playas se llenan de veraneantes que no respetan nada. Que se creen que por pagar un alquiler tienen derecho a llenar las calles de basura, las noches de ruidos, colocar los coches en lo alto de las aceras o no respetar ni una norma civica.

Por eso toca disfrutar de junio, donde estamos los autoctonos y todo sigue siendo mas familar

Entradas populares de este blog

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Shutter Island

En febrero pasado acudí a ver “Shutter Island”, de Martín Scorsese y salí tan confuso que me dije a mí mismo que debía leer el libro de Dennis Lehane. Reconozco que conocía la obra de Lehane por la magnífica novela “Mystic River”, que llevase al cine Clint Eastwood sin alcanzar el nivel del libro, así que no me daba ningún miedo acercarme a “Shutter Island”. Las obras de Lehane están cargadas de pesimismo y de un halo de oscuridad que cubre la humanidad de las personas y que, les reconozco, me gusta en las novelas que leo. Así que, poco después de ver la película, me hice con la novela pero por esas manías que solemos tener los lectores no ha sido hasta ahora cuando la he leído.
Pensé que la novela podría solucionar algunas de las dudas que me había generado la brillante adaptación de Scorsese, pero todo lo contrario. La novela, aún más intrigante y enrevesada, parece mostrarnos que Teddy Daniels está cuerdo. Eso parece indicarnos todo. Cada paso dado, cada persona que habla con Teddy,…