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Dar al-Tunn

Entre las leyendas recogidas en el siglo XII sobre Cádiz por Al-Zuhrí está la de Dar al-Tunn, o la casa de los atunes:

“Estaba a la orilla de la Gran Cisterna. Esta tenía una puerta, por la que entraba un brazo de río. Había también allí un talismán que atraía a los atunes por el mes de mayo. La esposa del rey de San Pedro dijo a su marido: “Si abrieras una puerta en el ángulo de ese monte, le entrarían al río, desde el mar, dos brazos. Nuestra cisterna aumentaría entonces enormemente, y los peces y atunes del mar se meterían en ella”. El respondió: “No lo haré, pues no quiero que nuestro país quede cortado” Ella, entonces, le dejo unos días hasta que le dio el permiso de hacerlo así. Mando entonces a los técnicos y operarios que abrieran la entrada por donde hoy entran los barcos y barcas entre Rota y Cádiz, pero al encontrarse con el río llamado Guadalete, crecieron hasta casi cubrir el puente. El agua subió entonces en la ciudad de Cádiz, desbordándose y sumergiéndola. Y, por ello, quedó sólo una pequeña isla”


Más allá de la leyenda, ubicada tras la caída del imperio romano, podemos encontrar visos de realidad. No puedo más que preguntarme si la “Gran Cisterna” sería aquella que recogía el agua traída hasta la ciudad desde el Tempul por aquel acueducto del que hablan las fuentes. Se dice que, cuando llegaron los musulmanes, el acueducto aún se mantenía en funcionamiento y que era tal su espectacularidad y belleza que no parecía una obra funcional, como era,, pues estaba recubierta de lozas de diversos colores que le daban gran vistosidad.

Pero la leyenda nos da más datos. Nos habla, por ejemplo, de la existencia de almadrabas, tal vez no como las actuales, en la zona y de la importancia que la pesca del atún seguirá teniendo en estos siglos de ostracismo gaditano. Además nos muestra la importancia que el río Guadalete empieza a tener en estos momentos en la bahía.

Pero más significativo aún es ese último párrafo “El agua subió entonces en la ciudad de Cádiz, desbordándose y sumergiéndola. Y, por ello, quedó sólo una pequeña isla” ¿nos habla la leyenda de un hecho real? Sabemos, pues la paleogeografía así nos lo dice, que la ciudad de Cádiz -y toda su bahía- sufrió una profunda transformación en estos años. Y, tal vez, ese hundimiento de la ciudad bajo el mar que recoge el texto, haga referencia a ese hecho real.

La existencia del pequeño reino y la malvada esposa del rey, que es la causante de los males, debemos dejarla en escondida entre las leyendas. Pero sin olvidar que todas esas historias, que parecen fantasticas a nuestros racionales ojos, siempre se nutren de realidad.

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