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La niña y el perro

Ella iba de blanco impoluto. Guapa como una novia el día de su boda. Pero no era una novia el día de su boda. Era gordita, pero estaba guapa con su traje de primera comunión. La primera vez que la vimos, correteaba por la calle. Feliz. Era su día grande. La segunda vez que la vimos, estaba sentada en un banco. Su madre le limpiaba el traje, que se había manchado a causa de las palomas y sus defecaciones. No lloraba. Pero ya no corría. Y entonces se acercó la mujer. Vestía chándal y zapatillas de paño. Y llevaba un perro de esos pequeños y feuchos que, como los gremlins con el agua, se multiplican por Cádiz últimamente. Se detuvo para ayudar a la niña y entonces ocurrió.

Nosotros ya habíamos dejado a la niña atrás. No vi su rostro. Ni siquiera sé si ella se dio cuenta. Pero la vieja del chándal y el perrito estaba junto a nosotros en un solo segundo. Y comenzó a hablar sin que nadie se lo pidiera.

-Es que él es así, sabes. Va por la calle muy tranquilo. Pero cuando me paro, levanta la patita y se mea. El otro día lo hizo con unos jóvenes. Yo me hice la loca, y me largué...

En ese momento, tomé a mi acompañante por los hombros y la puse entre el perro-gremlin y yo. Miré de soslayo a mi espalada y vi como la madre de la niña, que pese a todo seguía guapa, secaba el traje de la niña gordita. Nos miramos, con un “oju” en la mirada.

-Pero bueno, tampoco pasa na’. Hizo la comunión la semana pasada. Hoy sólo iba a sacarse fotos... con que no la saquen de cuerpo entero.

No pudimos resistirnos, ralentizamos el paso y, finalmente, nos echamos a reír pensando simplemente “¡esto es Cádiz!”

Comentarios

alejandra ha dicho que…
Cierto como la vida misma...
Anónimo ha dicho que…
me gusta que haya testigos que corroboren mis verdades. Y menos mal que el perro grenlin no nos meo a nosotros... Mira que son feos esos bishos...
sempiterna ha dicho que…
No sé, me ha dado un poco de tristeza la estampa, qué te voy a decir. Recuerdo el día de mi comunión como algo muy importante... aunque no creo que me hubiera vestido un día distinto para hacerme fotos.

En fin, como decís, como la vida misma. Pero la parte más dura de la vida misma, la niña ya no corría...
Cathan Dursselev ha dicho que…
Pues sí, Sempi. Aunque nosotros nos reímos por la situación y la poca vergüenza de la señora del chándal, para la chiquilla debió ser un trauma

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