Ir al contenido principal

La mujer del banco

Ayer, justo ayer a eso de las nueve de la noche paseaba por Cádiz, por el paseo de Carlos III. Uno de esos lugares escondidos, que como el fuerte del que les hablaba ayer, es mágico. Caminaba sin pensar. Mirando una puesta de sol que se hace especial en ese rincón. Tanto que el eructo abrupto de una transeúnte se convierte en el croar de una rana transformada en princesa, no de cuento, simplemente, gaditana. Y la sonrisa vuelve a mi rostro, como casi siempre que paseo por Cádiz. Por el Cádiz viejo, que es el Cádiz real.

Observaba ponerse el sol. Majestuoso. Un dios que juega a su antojo con los colores del cielo y el mar. Que tiñe de rojo el horizonte hasta ocultarse en las aguas del Atlántico. Y el día se hace noche lentamente, bañando con su luz anaranjada los rostros en la balaustrada. En una banco, una mujer lee poesía. Pablo Neruda. Y el poema 19 de sus “20 poemas de amor y una canción desesperada” viene a mi mente.


Niña morena y ágil, el sol que hace las frutas,
el que cuaja los trigos, el que tuerce las algas,
hizo tu cuerpo alegre, tu mirada luminosa.

Tú juegas con el sol como con un estero
y él te deja en los ojos dos oscuros remansos.

Niña morena y ágil, nada hacia ti me acerca.
Todo de ti me aleja.


Puede que no vengan hasta mí como eran. Pero ahora son míos. Sus versos se transforman en mi mente hasta llevarme a otro lugar. A un rostro tan cercano como lejano, que nubla mi vista y mi ser. Que transforma, como el sol en el horizonte, mi vida. Llenándola de colores pardos que cambian a cada instante, a su antojo. Y, a la vez, al mío, que se deja hacer sin necesidad de bañarse en esos oscuros remansos que se alejan sin irse. Que se alejan sin haber estado.

Y la sonrisa de mis labios, asciende hasta mis ojos. Y lanzó una mirada a la mujer del banco, sin ver que quién se sienta también siente en su corazón la sinrazón que atenaza al mío, sumergida en otros ojos, en otros mares más bravos. Y es que el sol, y el corazón, nublan la razón del más cuerdo de los locos y hasta del más loco de los cuerdos.

pd. Para la mujer del banco: ¿Ves? No puede ser, si escribo a mano no es lo mismo... al final acabo en otro lado. Pero lo prometido es deuda, el jueves lo tendrás....

Comentarios

Eduardo Flores ha dicho que…
Señor compañero y amigo, por este blog cada vez veo más poesía. Claro está, entre algún que otro combate a muerte de manos de demonios, vampiros, licántropos y, extraños profesores de historia.

Un abrazo,
Eduardo Flores.
Cathan Dursselev ha dicho que…
¿poesia?... donde tendré que quitarlar....

No soy poeta, ya lo sabes, eso es demasiado para mi. Pero bueno, tengo alma de vampiro viejo, que se le va hacer.

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Héroes gaditanos: Diego Fernández de Herrera

En 1339 el rey de Ronda y Algeciras, Abdul Melek, decidió cercar Jerez de la Frontera, por entonces principal ciudad del bajo Guadalquivir (con permiso de Sevilla, cabeza del reino y, casi, de toda la Península). El príncipe tuerto –pues así apodaban al de Ronda- asoló la campiña jerezana y cerró su tenaza sobre la ciudad obligando a los vecinos de la villa a enfrentarse en desigual batalla. En aquellos años se encontraba en Jerez Diego Fernández de Herrera, que había estado cautivo varios años y conocía el idioma y las costumbres de los moros. Así que, bien por venganza o por ese heroísmo extraño que a veces surge en el corazón de los hombres, se presentó voluntario para adentrarse en el campamento enemigo y asesinar al príncipe tuerto. Disfrazado de moro cruzó el río Salado y se internó en el campamento enemigo, esperando que los jerezanos lanzaran un falso ataque que hiciera a los moros salir de sus tiendas y continuar la lucha. Al amanecer de esa misa noche, los de Jerez pusiero…