Experimento socio-gaditano

El Hetero era peculiar. Muy peculiar. Y tenía un humor que a veces rayaba el absurdo. Pero que hacía nuestras delicias. Aquel día era uno de esos en los que mi amigo se encontraba inspirado. Es más, nuestro amigo, con ese humor peculiar, fue un adelantado a su tiempo. Lo recuerdo apoyado en la pared, en la calle Ancha, mirándonos con esa mirada picara que ya conocíamos.

-Vamos a hacer un experimento sociológico que sólo podría hacerse en Cádiz.

Y nosotros que, hasta que en el 2000 se estrenó Gran Hermano, no sabíamos que era eso le seguimos en su experimento. Nos apoyamos en el portal, junto al acristalado escaparate. En fila de a uno. Mirándonos y esperando. En ese momento el Hetero lanzó un

-A ver sí abren y reparten los...

Todos le seguimos el rollo, y durante un rato hablamos de el reparto de algo en aquella tienda cerrada.

-Si, es verdad, ya lleva una hora de retraso.
-Claro, como todos estamos esperando para conseguir uno.
-Se aprovechan de nosotros. Estoy harto de esperar.

Al final, al cabo de media hora apoyados en aquel acristalado escaparate de una tienda cerrada, decidimos irnos. La señora que estaba detrás de nosotros nos preguntó que si estábamos seguros.

-Y tanto, señora, y tanto.

Fue la respuesta del Hetero, mientras comenzaba a reír ante la decena de personas que ya habían seguido nuestra cola esperando recibir un algo que nunca sabrían que era.

-Confirmado- nos dijo el Hetero muy serio- en Cádiz dices que algo es gratis y la gente se pone en cola sin saber por qué está esperando.... mañana probamos a mirar el techo, a ver que ocurre.

Y es que el Hetero, de vez en cuando, era demasiado pedante.

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