El ídolo gaditano

¡Como se balancea la barca de grupas vacilantes,
aunque no sea una hermosa!
Hasta que ve la imagen que se alza sobre el ídolo,
brillante, dominando el mar de Cádiz.

Cuando desembarcamos a su pie
alguien nos dijo: ¿Maravillas son estas de griegos o de persas?
Pregunta en voz más baja, respondimos;
procura refugiarte en este puerto
de los vientos contrarios de la mar

(Musa Ibn Shujais. Fines s. X)

Entre las muchas leyendas que rodearon al Cádiz medieval, estaba la del ídolo de oro que coronaba el templo de Sancti Petri. La dorada figura de Hércules se mantenía impasible desde la Antigüedad, en lo alto de su atalaya, vigilando un fin del mundo que ya había sido superado.

Cuenta la Historia que fueron muchos los que trataron de alcanzar al ídolo pero que el miedo a la venganza del semi dios y la imposibilidad material de llegar hasta él lo salvaron una y otra vez de ser derruido. Y la vieja estatua erigida por los fenicios -nuestro Melkart no es más que el egipcio Hércules- se mantuvo firme en su posición. Al menos hasta que en el año 1145 (o 1146) Abul Hasán Ali Ibn Isa ibn Maymún, jefezuelo militar, la destruyera.

Pero el los muchos siglos transcurridos hasta su destrucción han permitido que lleguen a nuestros días fragmentos que nos la describen. El escritor andalusí del s. XII al-Zuhri nos dice "El ídolo de Cádiz era una almenara de cien codos de altura, construido sobre su base, de forma cuadrada, con pumita rugosa, negruzca y perfectamente trabajada; en sus ángulos se apoyaba en columnas de hierro, plomo y cobre rojo. Encima de ese paralelepípedo se alzaba otro, de un tercio del tamaño del primero, en cuya parta superior destacaba una pirámide; cada uno de los triángulos que la formaba constituía la prolongación de los lados del cuadrado que le servía de base. La punta de la pirámide estaba trunca y terminaba en una losa horizontal de mármol blanco de dos palmos de lado sobre la que aparecía una imagen antropomórfica de maravillosa naturalidad, equilibrio y tamaño; su rostro se volvía hacia occidente, donde está el Océano; y envolvía su cuerpo un manto, protegiéndose del norte; extendía el brazo izquierdo señalando con el índice hacia la entrada del Estrecho llamado al-Zuqaq, que sale del Océano y cruza Tánger y Tarifa, como si quisiera indicar el camino. La mano derecha salía por debajo del manto y se cerraba empuñando un bastón que parecía querer arrojar al mar" (en Dikr)

El andalusí al-Garnatí continua la descripción del ídolo que "tiene la mano izquierda hacia el Mar Negro (océano Atlántico), como apretando una llave. En este mar siempre hay olas como montes y ninguna embarcación puede entrar en él por sus muchos peligros. Dios sabe más". Y Yaqut, un oriental que vivió a caballo entre los siglos XII y XIII concluye "la mano derecha de la figura aparecía extendida portando una llave en actitud de cerrar el mar, al que señala como queriendo advertir: no atravesar"

El ídolo se convertía así en una señal de peligro en el fin del mundo. Un coloso amenazante que avisaba del peligro de la navegación por el bravo Atlántico. La Historia nos dice que el coloso de oro es real, que existió aquel ídolo que se cargó de leyendas en la antigüedad. Y que hubiera cargado de leyendas nuestro presente si no hubiera sido porque Abul Hasán, motivado por su ambición y sed de riquezas, ordenase la destrucción -piedra a piedra- de la torre para hacerse con su oro. Pero como la leyenda siempre es leyenda, el ídolo de oro no era tal. La gran estatua del Melkart gaditano era de cobre dorado (dicen algunas fuentes) o de latón con baño de oro (dicen otras). Sin duda, mucho menos valioso que aquello que representaba: el guardian de los marinos, el aviso al navegante que abandona la tranquilidad del Mare Nostrum para entrar en el Océano que lleva al fin del mundo.


Comentarios

Javier Márquez Sánchez ha dicho que…
Una entrada de lo más interesante. ¡Gracias!
Cathan Dursselev ha dicho que…
Me alegro que te haya gustado. De vez en cuando me da por enseñar un poquito de Cádiz,
Pablo ha dicho que…
Muy bueno este poquito de historia gaditana
Fernando ha dicho que…
Pues repite Javi, repite con más frecuebcia.

Un saludo.

Entradas populares de este blog

Nihil cognitum quin praevolitum

Corona o Reino de Aragón

Héroes gaditanos: Diego Fernández de Herrera