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Verde opaco

"Anciana senil II", Nacho Puerto   
No sabría decir cuantos años tiene. Puede que sea más joven de lo que a mi me parece o puede ser mayor. Me he cruzado con ella muchas veces, la mayoría mientras espera tranquila la llegada del autobús. Es una mujer mayor pero aún conserva restos de belleza pese a que el tiempo no le ha perdonado. Sus labios están cuarteados, como cortados por la sequedad de la vida. Su boca, hundida, se mueve al ritmo de su lengua. Muchas veces cubre su cano cabello con un pañuelo. Siempre negro, como su ropa, como su triste alma. Sus ojos están apagados. Un dulce verde que se ha vuelto opaco con los años. Debió ser hermosa y esos ojos rompieron mil corazones antes de que el tiempo terminase su reinado. Pero son ojos vivos, inteligentes a la vez que tristes. Siempre en movimiento. Mirándolo todo. Observándolo todo con la autoridad que dan los años.

No sé cuantos años tiene, pero su rostro, sus ojos, me dicen que no importa. Ya ha vivido mucho. La vida se ha vuelto en su contra pero ella no le vuelve la espalda a la vida. Cada día se pone su pañuelo negro, su ropa negra y el recuerdo del amor eterno que llena de color al negro. Cada día sale a la calle, espera el autobús, se monta en él y pasea por la ciudad. Y cada día es un día más. Y, a la vez, un día menos. Un día menos para que el brillo vuelva a sus ojos verdes opacos, para que la ropa recupere su color, para abrazarse eternamente al amor de su vida en vete a saber qué cementerio. Pero cada día, es un día más.

Comentarios

Nacho Puerto ha dicho que…
Está genial lo que has escrito, en serio. Pero hubiera estado muy amable por tu parte, nombrar al autor del cuadro, que básicamente soy yo. Quizás te hubiera aportado datos para el relato. un saludo
Cathan Dursselev ha dicho que…
Hola Nacho, realmente no sabía quién había pintado el cuadro, de otra forma por supuesto lo hubiera indicado. Pero me trasmitió tanto que no pude reprimirme.

Realmente tengo que felicitarte por tu obra y, ahora mismo, la identifico.

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