Milagro


Como lluvia de mayo dice el refrán. Milagro para los campos que reverdecen con las lluvias primaverales. Y como si de verdes prados se tratase la calle también recibió el milagro de sus aguas. ¡Vaya que si ejerció milagro! Y de los gordos. De esos de levantar a un cojo de su silla. Y yo lo vi, con estos ojitos míos. Caminaba por el paseo marítimo. Feliz de que hubiera poca gente que molestase. Él pasó a mi lado, rueda a rueda. Y, de pronto, la nube comenzó a descargar. No escuché a nadie gritar ¡levántate y anda!. Pero aquel minusválido se levantó de su silla, la empujó y corrió bajo techo mientras yo me calaba y reía bajo la lluvia.

Y es que la lluvía, en Cádiz, hace milagros.

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