Las defensas de Askanter

El ataque continuaba y Olayer podí­a ver como algunos de sus hombres caí­an ante los virotes de sus enemigos, que comenzaban a ralentizar sus disparos. Escondidos entre las sombras, el ruido del metal al chocar con las paredes mostraba que los enemigos comenzaban a preparase para un ataque directo. Y, en efecto, una decena de hombres armados se mostraron prestos a lanzarse sobre el templo, pero se detuvieron mientras una pequeña figura envuelta en blancas túnicas avanzaba insinuante entre ellos, custodiada por cuatro poderos guerreros. Una explosión se escuchó en el interior del templo, que hizo vibrar todas las ventanas del edificio que, pese a todo, no sufrió daños, pese a que las llamas comenzaron a invadir el cielo convocadas por la bruja.


Quarion recorrió sobre su corcel las barricadas que comenzaban a formarse en toda la ciudad, las defensas comenzaban a estar en condiciones, pero estas sólo serían de ayuda cuando los enemigos estuviesen dentro de la ciudad. El paladín llamó a uno de los miembros de la guardia que lo acompañaba y le dio una serie de órdenes rápidas.


-Es momento de tomar la ofensiva, debemos hacer avanzar las barricadas, solo una a la vez, debemos ampliar el área de seguridad lo mas rápido posible pero sin descuidar las defensas. Comunica estas órdenes a los hombres, yo debo marchar en dirección al campo de batalla donde realmente hago falta.


Quarion azuzó a su caballo y este saltó la barricada para adentrarse al galope por la ciudad en busca de enemigos que derrotar o aliados que necesitaran su ayuda. Y pudo observar como los civiles se ponía a salvo en el subsuelo de la ciudad. Mientras las puertas de los refugios se iban cerrando mágicamente, los pobres desdichados que no habían conseguido llegar a tiempo al amparo de la seguridad de los refugios deberían salvarse por si mismos o dirigirse a las precarias defensas del templo.


La mayoría de las fuerzas drows se encerraron en los refugios con los civiles, su presencia en la guerra sólo se hacia notar para aquellos de vista más aguda. Utilizando los túneles bajo la ciudad se desplazaban en ataques tácticos contra los enemigos en el interior de la ciudad, aparecían atacaban duro y con rapidez desapareciendo al poco independientemente de la eficacia del ataque. Los oficiales enemigos tenían un serio problema para ocultarse de estos expertos guerreros, la noche era su aliado y la guerra de guerrillas su especialidad.



Evincar y Soulforge pudieron ver como un grupo acribillaba a ballestazos a sus atacantes desde la retaguardia y luego desaparecían entre las sombras. A la voz de avanzar de Soul vio como una de las barricadas que había dejado atrás avanzada unos diez metros de golpe como si nada, tras ella podían verse cuatro figuras enormes totalmente acorazadas, todos portaban el emblema de la casa de Askanter. Uno de los gigantes empujaba la barricada mientras el resto le cubrían, las entupidas aunque musculosas criaturas estaban acompañadas por Schiibrackss que parecía darles las órdenes de manera clara y sencilla para aprovechar al máximo la potencia de los cuatro enormes aliados.

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