II Fukunda

Decidimos leernos “Travesuras de una niña mala” de Vargas Llosa. Podíamos haber elegido otro cualquiera pero elegimos ese porque había varios en la librería. Y necesitabamos uno por cabeza. Y pese a su lenguaje rebuscado, no nos defraudó. Por eso acudimos con muchas ganas a casa de Nidia ,a comentar el libro y tomar unas copas. Allí fuimos desgranando cada trozo de página como si de una margarita se tratase. Algunas llorando identificandose con Ricardito. Otras riendose. La mayoría, bebiendo y comiendo como no puede ser menos en un club como el nuestro.

-Este sí que sabe escribir y no Reverte.

-Bueno, Cecia, tampoco es para ponerse así. Reverte tiene sus cosas bue…

-shiss, Daira, Reverte merece morir.

-Anda Nidia, no te pases.

-Que sí, que debe morir. Es más, creo que nosotras deberíamos matarlo. –Empezamos a reir con las ocurrencias de nuestra amiga. Pero su seriedada nos hizo darnos cuenta de la sinceridad de sus palabras –y creo que sé cómo: Fukunda.

No preguntén como, pero en tres días y pese a la crisis ecónomica que arreciaba en el país, Daira había logrado colocarse en un importante hotel. El mismo en el que Reverte solía encerrarse a escribir cuando venía a la ciudad. Y, para colmo, me había arrastrado a mi con ella. Yo, que había soñado con vivir del cuento me veía ahora trabajando por mor de la muerte de un cuentista. La vida es puta muchas veces y gente que quiere -y hasta necesita- trabajar, no lo hace y yo que no deseaba salir de las colas del paro lo hacía. Así que allí estabamos, Daira y yo, intentando adivinar que habitación usaría el ínclito en su estancia gaditana. Mientras Cecia y Nidia organiaban los pertrechos para acabar con su vida. Daira , creo que esa chica tiene algún poder sobrenatural, había logrado que le cambiasen desde la limpieza de los baños hasta las cocinas y, desde allí, comenzó a condimentar los platos de nuestro bienodiado Arturo. El rostro de Reverte se congestionaba a cada plato. Y las ventosidades consiguientes nos mostraban que el camino comenzaba a ser el correcto.

Por mi parte, logré llevar a las dos perversas mujeres hasta el habitaculo del padre de Alatriste. Esperando, eso sí, que nadie viese nuestra maniobra pues ya que había encontrado trabajo era una pena perderlo. En cuanto entramos en la habitación, Cecia acudió presta al excusado y después de cubrir sus necesidades más básicas -lavarse la cara- Buscó el lugar adecuado para verter los productos traídos. Todos debían reaccionar en el momento oportuno. “Fukunda” repetía Nidia. La perversidad brillaba en sus ojos como la alegría se reflejaba en la de Daira o la duda en Cecia. Los míos, imperturbables. Si ella decía Fukunda, yo decía sí. Exactamente igual que si hubiera dicho "Conejo de Pascua". Hechizado, tal vez, es posible. Casualidades o no casi todos los hombres acabamos haciendo lo que una mujer nos diga, aunque no nos de nada.

Y por nada nos libramos de ser pilados en la habitación. D. Arturo entró un segundo después de salir nosotros. Los olores en el ascensor nos indicaron que el farmaco usado por Daira estaba dando resultados. Lo vimos agarrarse el vientre mientras cerraba la puerta, soltaba un "cagoentó" para adentrarse en su antro de perdición. De su perdición, se entiende.

Pocos minutos después se escuchó una gran explosión, venída de la habitación del inclito.

-¡Cómo Fukunda!- gritó Nidia

-Fukunda no murió…-dije yo.

-Pero debió morir por como trato a Lilly…

-Sí pero….

-Ya veo los telediarios –dijo Daira riendo- Arturo Pérez Reverte muere por combustión de gases.

-¡Intestinales!-grito Ceca.

Comence a reír tras la afimación. Era absurdo. Pero lo habíamos hecho. Habiamos logrado que el inclito Reverte muriera de un pedo. O, por quedar más educado, de aerofagia….

Comentarios

Versus Die ha dicho que…
y... Reverte tiene conocimiento de esta especie de voo doo literario que practican con él? jajajaja
Cathan Dursselev ha dicho que…
Creo que no.... pero nunca se sabe.
mutambo ha dicho que…
jajajaajaaaa, pobrecillo...que muerte más ruin...
espero que tenga un gran sentido del humor, porque si no, mi querido catan, os veo con vuestra primera querella por injurias...
Cathan Dursselev ha dicho que…
uy.. no, sería la segunda. ¡No!, la primera, la otra era por atentar contra el derecho a la vida de un ser vivo humano. Aunque yo no intente matarlo, lo prometo. ¿lo he pensado alguna vez?, puede ser. Pero no lo lleve a cabo.

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