De fantasmas y leyendas

Hay una casa en la Plaza Mina, en la esquina con Antonio López, que lleva años cerradas. Tantos como lleva muerta su dueña. La casa de Pinillos fue donada en testamento al Museo Arqueológico y desde ese momento comenzó un camino en busca de un nuevo destino. Pero hay quienes dicen que la casa no está vacía. Quienes afirman que, casi cada noche, en la última planta, un rostro se asoma a la ventana. Tal vez buscando el regreso de la señora de la casa. Tal vez buscando a una hija ya muerta. Tal vez....

Y es que una ciudad como Cádiz, trimilenaria y cargada de Historia, se llena de leyendas. Y entre ellas las urbanas que nos hablan de fantasmas. El hombre que se asoma a la ventana de la Casa Pinillos. El fantasma de los baños del Mora, el antiguo hospital hoy Facultad. Dicen que tal vez sea un niño muerto mucho tiempo atrás, que juega a encender los secadores de mano cuando nadie los usa y que cierra la puerta de los baños de los incautos meadores. Dicen que también jugaba en el despacho de una profesora y que la pobre dejó la Facultad para no volver. Lo curioso del caso es que nadie recuerda a la desdichada profesora que tuvo que dejar su trabajo. Como pocos son los que confirman haber visto al fantasma de la Casa de Pinillos o haber sufrido las juguetonas bromas del niño muerto del Mora.


Otra leyenda urbana con muerto de por medio es la que habla de la enfermera del Zamacola, hoy Puerta del Mar, que pronto tendrá que buscar destino en un nuevo Hospital. Dicen que fue una buena mujer y mejor profesional, y que aún hoy pasea por los quirófanos ayudando a los médicos apurados o acompañando a enfermos asustados ante peligrosas operaciones.

Y podríamos seguir hablando de fantasmas y leyendas urbanas, pero por hoy son suficientes. Tal vez, mañana, les hable del militar que se pasea por el Centro Cultural Reina Sofía.... pero solo tal vez.

Comentarios

Versus Die ha dicho que…
oooh, me encantan estos temas! por fa, cuéntanos lo del militar. Y me he quedado con ganas de saber más sobre quién se asoma a la ventana de la casa de Pinillos ^^
Fernando ha dicho que…
Hola Javi.
Como ves ya te leo por aquí. Me llega en buen momento literario, cuando me estoy aficionando a los relatos cortos, muy cortos, si puede ser.Éste que acabo de leer se merece una amplia sonrisa de satisfación, por el tema tratado,¡Cosas de Cái!, y por la manera tan fluida y ágil de contarlas.
Cathan Dursselev ha dicho que…
Hola a los dos.

Versus, pues no sé quién es el hombre, si puedo le pregunto a mi fantasma ^^ del que ya hablaré (no mañana, ohh, cosas de tener el blog programado)

y Fernando, gracias por leerme y me alegro de que también te guste. Para eso está, jeje Por cierto ¿por donde me leías antes? mmmm
sempiterna ha dicho que…
Me desconecto un par de días, Cathan, y me encuentro con historias de estas que me dan mucha cosita.

Mi abuela siempre cuenta una historia en las reuniones familiares, de alguien que una vez vio pasar una vez por la casa estando sola... le encanta contarlo, en parte creo que porque me asusta terriblemente.

Nunca sabremos si son leyendas urbanas, conmigo no contéis para averiguarlo...

Besos.
Cathan Dursselev ha dicho que…
jajaja.... ¡Que no te de miedo Sempi! No son más que leyendas urbanas, no como el militar muerto que ronda mi trabajo.
Fernando ha dicho que…
Javi, antes te leía en el lugar común que tenemos en Cádiz :-))

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