Cumpleaños

Ayer decidí comer con algunos amigos en la Facultad. Ya sabén, para recordar esos tiempos que parecen siguen siendo presentes. Y allí estabamos, sentados en nuestra mesa y tomando un menu que jamás tuvimos durante nuestros años universitarios. Y ete aquí que allí, tras de nosotros, había un grupo de feminas de diversas edades. Esto es, de alumnas. Y cuando menos lo esperabamos, y más interesante se ponía nuestra intrascendente conversación, las feminas de mi trasera entonaron un cumpleaños feliz.

Como se imaginarán giré mi rostro. No tanto por ver a la agasajada como por si caía en mi buche algun trozo de tarta. Nada más lejos de la realidad. Las feminas amigas de la cumpleañera cantaban el cumpleaños feliz a la luz de dos velas clavadas en un donuts. Dos velas numerales: un 4 y un 0.

He de reconocerles que, en mi fuero interno –y hasta externo- pensé en lo triste que es celebrar los 40 años rodeado de tus compañeros de clases, 20 años más jovenes que tú. Y, entonces, miré a mi alrededor y me di cuenta que yo mismo andaba con amigos más jóvenes. Que hace 13 años que entré en la Universidad y aún me niego a encontrar la puerta de salida. Y me dí cuenta que no era tan triste. Que ojalá también yo celebre mis 40 años así porque significará que, aunque mi vida profesional ya se encuentre lejos de aquellos santos muros, nunca me habré ido del todo y seguiré haciendo lo que me gusta: investigar y progresar como historiador junto a mis compañeros.

Solo espero que sean conscientes de que a mí un donuts me sabrá a poco.

Comentarios

sempiterna ha dicho que…
Nada, nada, Cathan, a ti la tartita como la de Mafalda. Bueno, a color que para la ocasión te sabrá mejor.

Me alegro que no tengas ninguna prisa por abandonar ese mundo tan fantástico que igual, si no se mira con cierta perspectiva y tranquilidad, no se consigue disfrutar como realmente merece. Al final hay pasos por la universidad agobiadetes o rápidos, en una constante "carrera" (nunca mejor dicho, perdón por la tontada), y no valoras todo lo que esa experiencia o compañeros pueden aportarte.

Yo celebré 7 años más un fin de carrera en la universidad. Y alguna tarta hubo. Jeje.

Besos.
Mart ha dicho que…
Uy, pues yo no me enteré. ¿Ya me había ido? Bueno, igual era la resaca-no-causada-por-el-alcohol-sino-por-una-excesiva-presencia-del-jefe la que me impidió darme cuenta...
Cathan Dursselev ha dicho que…
Nuestra intranscendete conversación giraba entorno al "sanguiches" preparado por la esposa del no novio de José... si mal no recuerdo él llegó después de irte tú.

Aunque tu resaca no-alcoholica tuvo que verse fuertemente incrementada por factores externos...¡perdón! ya no me cambio de sitio nunca más. No pensé que fuera tanto.
Mart ha dicho que…
No, tampoco fue para tanto. El pobre chaval de verdad lo está pasando mal... Lo que pasa es que cuando no está deprimido por su tesis empieza a decir que la mía es una porquería, entonces me cabrea, y por eso le temo -más que nada porque soy de lengua impertinente y tampoco es plan de ir diciendo verdades...-.
Cathan Dursselev ha dicho que…
Di todas las verdades necesarias y más.

Y, por cierto Sempi, mi problema radica en que "ya no debería seguir siendo universitario". Que aprobé mi carrera hace 9 años.
sempiterna ha dicho que…
Jajaja, era una opción que barajé. Que de alguna manera un extraño imán seguía atrayéndote al ambientillo. Pero como decía, ahora se disfruta más que cuando eras estudiante de horarios, clases y exámenes, no?

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