Soledad

Soledad. No hay otra palabra que defina mi existencia. Sin sentido, sin sentimiento, sin más sueños que los rotos. Con el corazón hecho pedazos bajo una máscara de alegría perpetúa. Mentiras escondidas en sentimientos ajenos.

Soledad. Esa es la palabra que define mi vida: pura y puta soledad. He intentando buscar una explicación a porqué seguir viviendo. Y no la encuentro. Hoy, más que nunca, deseo morir. Morir y no seguir con una vida que no me da nada. Que me quita todo. Hoy, más que nunca, desearía no existir. No haber nacido jamás. No tener que mantener una fachada que no me corresponde. Pero la realidad es la que es. Y yo deseo morir porque aún vivo ya estoy muerto. Solo y muerto. No deseo otra cosa que acabar con mi vida. Acostarme y no volver a levantarme. No volver a despertar a este mundo que nada me ofrece.

Tristeza. Lastima de mi propia existencia convertida en nada. Porque no tengo nada. Ni siquiera eso. Amistades muchas. Pocas. Qué más da. En el fondo, ninguna. Y no las quiero, ya no. No quiero amistades. No quiero amor. No quiero familia. Sólo deseo morir y no volver a levantarme. Sólo deseo romper esta mascara que me aprisiona.

Pero ya estoy muerto.

Comentarios

Eduardo Flores ha dicho que…
Compañero Javier,

después de años de idas y venidas, de vivir en el sentido amplio de la palabra, rápida y vertiginosamente; me acogí a una consigna que no sé por qué razón, ultimamente me repito y repito a los demás más de lo acostumbrado: existen 1.000.000.000.000.000 razones para coger una cuerda y dejar a la gravedad la decisión de morir empalmado (como dicen que mueren los ahorcados); pero basta con que haya una por la que merezca seguir adelante para que todas las demás caigan sin mayor importancia.

Ánimo colega, será la crisis, o éste pesismismo generalizado que ya deja el ambiente como con sabor a caracoles, sumado a la incipiente primavera.

Un saludo,
Eduardo Flores.
Anónimo ha dicho que…
¿Pues que somos sino muertos vivientes vistiendo de marcas y exhibiendo nuestras mentiras para esconder nuestras realidades?.no vivas por que estás condenado, con o sin la compañía de los que quieres que te quieran. aceptate a ti mismo, acepta a tu difunto y únete a la orgía del más allá.

pd. sr flores con lo de los caracoles me ha entrado ganas a mi de quitarme la vida de cabrilla en tomate que llevo.
Anónimo ha dicho que…
Sr. Dursselev, qué bien escribe usted. Enhorabuena por este artículo y por la entrada titulada "Niño bueno, Niña mala", me encantaron.
Por si hubiera algo de verdad entre tanta alegoría (aunque no lo creo) le diría ¡rompa usted lo que haga falta, hombre! No hay nada más impactante que descubrir en otro la coherencia y la honestidad del ser uno mismo, (aunque cueste!).
Muy cordiales saludos.
Anónimo ha dicho que…
Salir del puto show de la vida es una de las pocas decisiones que realmente podemos tomar en nuestra existencia. No hay que tomarla a la ligera, pero desde luego es una decision tan valiente como acaso cualquiera otra.
snake ha dicho que…
El gradode nuestra liberación se mide por la cantidad de empresas de las que nos hemos emancipado, tanto como por nuestra capacidad de covnertir todo objeto en un no-obbjeto. Pero nada significa hablar de liberación a partir de una humanidad apresurada que ha olvidado que no se podría reconquistar la vida ni gozar de ella sin haberla abolido antes. (LA tentación de existir. E. M. Cioran)
"Castellólogo" ha dicho que…
Del Ciorán ese que sale arriba no he entendido una puñetera cosa.

Javi, no me toques los huevos, ya sé que cerrar mi blog te ha dejado chafado, pero estoy dispuesto a reabrirlo, la idea de tí colgando de una cuerda empalmado es motivo suficiente. Así que ALEEEE, ARRIBAAAAAAAA.
Cathan Dursselev ha dicho que…
Me auto-prometí no responder hasta que se publicará la entrada de mañana. Pero como estaré liado, solo deciros que, como algún ser anónimo comentó, no es más que una alegoria de la Soledad.

A día de hoy he decidido vivir, al menos, un ratillo más. Pero gracias a todos por los animos.

Y castellologo... ¡REABRE EL BLOG!

Entradas populares de este blog

Nihil cognitum quin praevolitum

Corona o Reino de Aragón

Héroes gaditanos: Diego Fernández de Herrera