Locura disruptiva

En mi vida me han llamado muchas cosas. De chico mi abuela decía que era un niño muy guapo y bien criado. En el colegio, durante mucho tiempo, me llamaron Peter Pan, y no por tener el complejo del ídem -al menos no entonces- sino por que año sí y año también iba disfrazado de mi personaje preferido en la fiesta de carnaval. Después pasaron a llamarme Mofli, el gracioso koala de la serie del mismo nombre, que les recordaba a mis mofletes redondos y sonrosados.

Más tarde me llamaron, creo que ya se lo comenté, Chetos, por parecerme al ratón gordo que anunciaba aquellas porquerías sustitutivas de los gusanitos de toda la vida. Pero, además, en aquel mismo tiempo, algunos comenzaron a cantarme una cancioncilla pegadiza, de la que sólo recuerdo el final: eres tierno, como un donut. Y redondo, añadía yo orgulloso.

Pero, además de todo eso, me han llamado más cosas. No merecen explicación obviedades como gordo cabrón. También me han llamado friki, por ser raro, y gordo. Alguna ha llegado a decir que soy entrañable, como un oso de peluche, supongo. En tiempos, cuando estuve más delgado, había quien decía que le gustaban mis hoyuelos, de la cara, claro. Otros han dicho que soy una boya, o una foca, porque floto en el mar y jamás tengo frío en las frías aguas del Atlántico. Incluso alguno ha reconocido mi perfección, esa que redondea mi círculo vital, y acepta llamarme dios.

Pero llamarme disruptivo me parece muy fuerte. Porque no tengo muy claro lo que es, y eso de los términos técnicos no me gusta. Llámenme disperso, genio loco, o despistado. Hasta puedo aceptar que se diga que vivo en un mundo paralelo, en el que me encuentro en no pocas ocasiones. Soy dios, soy friki y estoy absolutamente convencido de que acabare completamente chiflado, puedo, por tanto, vivir en el plano que desee.


Pero no me llamen disruptivo. Eso no. Que suena a destructivo. Y yo soy un ser creador. No sé de qué. Pero creo. En mí, sí. Pero también hago cosas. Creo. O creo que las hago, que también es posible que crea pero no cree, sólo destruya. Tal vez mi intelecto, mi sobriedad y serenidad. Tal vez sea cierto y sea disruptivo. No lo sé. Pero sí sé que se vive mejor en mi plano... vénganse conmigo.

Comentarios

alejandra ha dicho que…
Ummm Crees que haces cosas?? Eso es un problema porque puede ser que algun día creas hacer algo que en realidad no has hecho y te desilusiones o quizás nop... en fin que es mejor ser cuerdo...
Cathan Dursselev ha dicho que…
La cordura es más aburrida. Es más divertido aceptar el poco toque de locura que todos tenemos. Sabiendo que, cuando llegué el caso la cordura deberá primar. Pero, ¿que sería el mundo sin locura?. No habría amor, no habría arte, no habría genialidad, ni siquiera habría payasos. Y, lo que es peor, no habría psiquiatras.
Versus Die ha dicho que…
mmm, me has sonado de lo más Cyrano ^^

P.D.: Mofli me encantaba !!! :-)
Cathan Dursselev ha dicho que…
ohhhh! Versus. Me has sorprendido. Ya pensaba que pocos verían la influencia del gran Cyrano (el autentico, no el nacido del cine) y sus Les Entretiens pointus en mis escritos.

Ces beaux riens qu'on adore, et sans sçavoir pourquoy,/
Ces alterez du sang des bestes qu'on assomme,/
Ces Dieux que l'homme a faict, et qui n'ont point faict l'homme,/
Des plus fermes Estats ce fantasque soustien,/
Va, va, Térentius, qui les craint, ne craint rien.

(La Mort d’Agrippine)

Ves, ves, Térentius, yo también soy un diosecillo de esos... adapto toda las cosas al modo que mejor se ajusten a mis deseos, sin consideración alguna a la propia esencia de las mismas.
Anónimo ha dicho que…
Jajajajaja!!!
Cathan Dursselev ha dicho que…
Al ver la risa, he recordado que la primera vez que comenté mi gusto por este duelista genial, alguien me dijo que era un blasfemo. Él no yo.

He de decir, que aunque Hercule Savnien era ateo y materialista. Y que esos versos, efectivamente, fueron considerados blasfemos, no es menos cierto que la propia Biblia nos habla de Ces Dieux que l'homme a faict, et qui n'ont point faict l'homme,(esos Dioses que el hombre ha creado, y que no pueden crear al hombre).

Y yo, que al contrario que Hercule, si soy creyente y católico he usado sus palabras en mi provecho no pocas veces. Para hablar de esos dioses que inundan nuestro mundo: el dinero, la fama, ... Pues no hay nada más "bergeriacno" que adaptar las cosas a tu forma de pensar.
María ha dicho que…
¡¡Bien!!Enhorabuena por el artículo...y gracias por reforzar mi "teoría del poder de la risa" : dos letras han bastado para que hayas sacado una entrada que enriquece aún más la entrada principal. La risa apoya y estimula, da pie..desahoga..Por lo demás estoy de acuerdo, claro que yo tambien creo que soy un punto alejada de la cordura, o mejor dicho que ésta no existe en su forma más pura. Es que debe ser taaaan aburrido!
Cathan Dursselev ha dicho que…
Pues si, María, la cordura pura es aburrida. Es mejor ser un loco cuerdo que un cuerdo que rechace la locura. Al final, acabará loco. Pero ya no será cuerdo.

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