Ir al contenido principal

La primera vez

Nieves era una de las niñas más guapas de la urbanización. Y por alguna extraña razón estaba en nuestro grupo. Como supondrán nosotros estábamos como locos. Y no sólo porque las hormonas revolucionaran nuestros cuerpos quinceañeros. Aquel día estábamos en las pistas deportivas, jugando al fútbol, cuando la vimos venir. Venía corriendo por el camino de tierra que nos llevaba hasta el club. Su melena rizada al viento parecía una bandera dorada, ondeada por sus felinos ojos. Sus brillantes ojos. Su sonrisa parecía devolvernos los rayos del sol. Nuestra Candy particular estaba exultante, más bella aún. Venían con otras niñas y pronto, nosotros, paramos nuestro partido para acercarnos a nuestras amigas.

-¡No os lo vais a creer! ¡No veáis lo que ha hecho Nieves!
-¿Qué ha pasado? ¿qué ha hecho?

Nuestros ojos vagaban por su cuerpo, no siempre observando su rostro, buscando entre sus manos la verdad de su estado. Nos la imaginamos llegando, tal vez a hurtadillas, observando al hombre abrir la puerta. Dejándolos solos, esperándola. Nos contó que era su primera vez, que jamás lo había hecho antes. Que estaba nerviosa. Las piernas le temblaron y todo su cuerpo había comenzado a sudar como nunca lo había hecho. Había notado que la piel se le erizaba en la nuca. Una sensación diferente. Distinta.

Ahora sí, nuestros ojos se fijaron en los suyos. En su felicidad, que parecía crear un aura blanquecina sobre sus rizos dorados. Un sentimiento de reconocimiento y envidia se extendió por el grupo. Alguno dirigió sus ojos a sus manos, tal vez soñando despierto, viéndola tomarlo entre ellas, antes de chuparlo.


Y entonces, Nieves, pareció darse cuenta de nuestro estado. Comenzó a reír, antes de gritar al viento:

-¡Hay para todos!


Sacó los helados y los repartió entre nosotros, que agradecimos su audacia y temeridad al asaltar y rapiñar aquel camión de Frigo que surtía felizmente el supermercado de Roche.

Comentarios

sempiterna ha dicho que…
Ejem, Cathan, que me has tenido en ascuas todo el relato, pillín.

Aunque sí que es cierto que con lo de Candy, Candy ya me parecía que tenía que ser un final light. Yo lo asocio a ser muy pequeñita y coleccionar cromos.

Cómo molaría ser esa niña que describes idolatrada por sus amigos... yo no fui nunca capaz de impresionar tanto a mis amigos...
Cathan Dursselev ha dicho que…
¿te esperabas otro final?.... no contaría algo así, creo. jajaja


Y no sé yo si eso de ser idolatrada por cafres como eramos nosotros era bueno o no.
sempiterna ha dicho que…
Buah, entonces me parecía lo máximo. Una vez hasta me alegré de suspender un trimestre de historia. Mi único suspenso en la vida (sin contar la carrera, que esa es otra batalla). Ay, idolatrada por cafres, qué planazo Cathan.

Perdón por pensar que el final sería otro... un día malo quizás. Jeje.

Besitos.
Cathan Dursselev ha dicho que…
jajaja... Sempi, suspender una una vez... y hacerlo en Historia ¡que mala persona! ¡que mala estudiante! ¿como te van a idolatrar si suspendias?...


Ahora en serio: lo mismo eras idolatrada por el otro bando, los frikis, estudiosos y estudiantes.


No siempre se puede tener todo: un cafre-friki como yo es un rara avis

¡Y que mal día ibas a tener!... jugabamos a la mente sucía ¿no?
sempiterna ha dicho que…
Jugábamos, jugábamos...

Pues por suspender me preguntó el niño que me gustaba, que estaba entre los malotes, jeje. Para que veas...
Cathan Dursselev ha dicho que…
Es que siempre os gustan los malos... no sé que os dan.

En mi caso, tengo el honor de decir, que no me gustaba ni me entró nadie de mi clase. Claro que no había chicas -que podían perturbar nuestra mente y nuestras almas-
sempiterna ha dicho que…
Jajaja, lo que pasa es que ahora de mayor... ya no nos gustan los cafres. Es sólo en ese preciso instante de la vida. Todo tiene su proceso...

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Héroes gaditanos: Diego Fernández de Herrera

En 1339 el rey de Ronda y Algeciras, Abdul Melek, decidió cercar Jerez de la Frontera, por entonces principal ciudad del bajo Guadalquivir (con permiso de Sevilla, cabeza del reino y, casi, de toda la Península). El príncipe tuerto –pues así apodaban al de Ronda- asoló la campiña jerezana y cerró su tenaza sobre la ciudad obligando a los vecinos de la villa a enfrentarse en desigual batalla. En aquellos años se encontraba en Jerez Diego Fernández de Herrera, que había estado cautivo varios años y conocía el idioma y las costumbres de los moros. Así que, bien por venganza o por ese heroísmo extraño que a veces surge en el corazón de los hombres, se presentó voluntario para adentrarse en el campamento enemigo y asesinar al príncipe tuerto. Disfrazado de moro cruzó el río Salado y se internó en el campamento enemigo, esperando que los jerezanos lanzaran un falso ataque que hiciera a los moros salir de sus tiendas y continuar la lucha. Al amanecer de esa misa noche, los de Jerez pusiero…