El reparto

El Negro estaba enamorado de aquella chica. Y sus amigos, nosotros, eramos buenos amigos. No hay duda. El que más, sin duda tampoco, Lacueva. Tanto que cuando el Negro le pidió el favor no se negó. ¿Quién se negaría ante una petición así?. El Negro suplicaba que le acompañará. Que se había gastado todo el dinero en el regalo para su novia y no le quedaba para enviarlo. Y le daba vergüenza subir él a su casa. Por si estaban sus padres en casa, y eso. Ante todo eso el Visir no se pudo negar.

Se montó en el tren hasta Puerto Real, con su amigo al lado. Mientas la gente observaba a la extraña pareja y el bulto que les acompañaba. Andaron desde la estación hasta la casa de la chica, mientras la gente les observaba caminar por el centro del pueblo. El uno tan negro, el otro tan él. Y eso con ellos.

Por fin llegaron a la plaza. El Negro le miró apremiante, mientras Lacueva se preparaba para subir. Nervioso. Nunca había hecho aquello. Comenzó a subir la escaleras y por fin llamó al timbre.

-Hola, esto es... del … del Negro. -dijo entregándole el regalo.
-Dile al Negro que se meta las flores por el culo.
-¿Pero?... que vengo desde Cádiz cargando con ellas. Chiquilla, joe, quedatelas... por lo que más quieras.

Se las quedó, sí. Pero cuando Lacueva ya estaba con el Negro abajo, ella abrió la ventana. Le gritó al Negro que no era su novia. Que nunca los sería y que se dejase de mariconadas.

Varios días después el Negro vino a casa. Con Lacueva y Facho. Mi hermana continuaba enclaustrada en su estudio opositoidal. Pero no pudo reprimirse. Corrió desde su cuarto hasta el mío. Abrió la puerta. Y gritó:

-¡TU ERES EL DE LAS FLORES!

Le dio un abrazo al Visir (Lacueva) y comenzó a reírse a carcajadas del Negro. Tanto, que aún hoy en mi casa se recuerda el calor y color que surgieron en sus mofletes. Por supuesto, la chica puertorealeña nunca le hizo caso.... Pero Lacueva quedó como el mejor repartidor del mundo.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Dista mucho de lo que ocurrió en la vida real.
Cathan Dursselev ha dicho que…
Puede ser, por eso es un relato y no la vida real. Sólo hablo de lo buen amigo que era (y es) Lacueva con sus amigos.

Pero, querido anónimo. ¿Quién sois vos? Tal vez Lacueva, tal vez el Negro, tal vez la muchacha...
Anónimo ha dicho que…
Soi el que soi.
digo...el k acompañó a Lacueva con las flores...
Cathan Dursselev ha dicho que…
Si eres quien eres, eres.... ¡no! el que debieras ser si fueras quien dices ser no diría "soi" en todo caso fuí. Digo "soy". Aunque no soy, es.

Entradas populares de este blog

Nihil cognitum quin praevolitum

Corona o Reino de Aragón

Héroes gaditanos: Diego Fernández de Herrera