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Con permiso

A veces las cosas más simples resultan tremendamente llamativas. Una simple tubería puede cobrar vida a través del ojo sabio de quien sabe. A veces, una simple foto levanta sentimientos adormecidos, acallados por la simplicidad de la vida. Lo más simple se convierte en lo más complejo. El recubrimiento de una tubería se convierte en viejas ramas de un antiguo árbol. Una tubería es ya por sí una rama de vida sin vida. Una rama que conduce la savia de nuestras casas para traer la comodidad.

Y, sin razón aparente, esa tubería me recuerda a una persona. Sabia y savia de vida. Que, como esa tubería, también se convierte en vieja rama que sustenta otras vidas. La mía, la de mis hermanos, la mis sobrinos que son sus nietos. No sé porque, pero al ver la foto de mi amiga, el rostro de mi padre viene a mi mente. El sabio callado que, en silencio aparente, con simplicidad y honradez, ha convertido su vida en savia para la mía. En ramales de viejas tuberías que guían mi destino y mi camino.


Así que, con permiso de la autora, esta foto me la apropio, pues la simplicidad de las cosas, a veces, esconden los más complejos pensamientos.


(Foto: Natalia Vazquez)

Comentarios

sempiterna ha dicho que…
Bonita reflexión y bonita foto.

Me gusta mucho cómo imaginas las ramas llenas de vida y esa relación con tu entorno y las ramas grandes que ramifican en ramas más pequeñas a continuación. De hecho, sólo tienes que ver un árbol genealógico

Yo te planteo otra visión, quizás un poco más científica o incluso arquitectónica. Hablo de la manera en la que las raíces de plantas y árboles crecen, alargándose buscando humedad. A veces llegan incluso a levantar tuberías de las casas cercanas y acerados. Esa idea también me es muy representativa de la vida cotidiana.

Un beso.
Cathan Dursselev ha dicho que…
Pensaba que estaba loco, pero no. Veo que no soy el único que en cosas mundanas es capaz de ver cosas tan diferente.

Aunque sí, mi visión es más genealógica. Deformación profesional, me temo.
sempiterna ha dicho que…
Locos nosotros?

Sí, la mía debe ser deformación profesional también, jeje.

Besillo.

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