Ir al contenido principal

Alas negras

Robbel estaba en la muralla cuando se desató el primer ataque. Los bárbaros intentaban trepar por escaleras que raudamente los soldados tiraban al suelo. El caos reinó entre los hombre. Hasta que una figura demoníaca cruzo el cielo. Robbel levantó el rostro hacia ella. Si bajaba empezaría la lucha de verdad. Junto a él vio al músico vagabundo que había llegado pocos días antes a la ciudad. Recordó su nombre: Sasurai. Su rostro había cambiado cuando el ser demoníaco hizo aparición sobre la ciudad. Pero no reflejó miedo, como en el resto de los presentes, sino preocupación. Se endureció y ensombreció.

Observó a Actaeon. Como siempre el garou paracía fuera de lugar. Por encima del caos y la guerra. Con sus ojos cerrados, apartaba las largas "escaleras" con sus pies, arrojandolas nuevamente al vacío, mientras sordas palabras se articulaban entre los labios del Chaman. Invocaban danzantes estelas de luz que al bailar entre ellas unos segundos, descendian potentemente contra los invasores, quienes caían casi instantaneamente pero, quienes conservaban la escencia de la vida natural, caían inconcientes. Sus manos dibujaban sobre la nada extrañas formas, las cuales siempre terminaban con el alzar de sus manos. Acto seguido, pilares de unos dos metros de altura se alzaban sobre la superficie terrestre destruyendo lo que a su paso se escontrase, pero sin tocar siquiera a quienes tenían vida autentica en sus cuerpos...

El Garou no se alejaba de su posicion. Las flechas que surcaban los cielos pasaban junto a él. Algunas rozaban muy sutilmente sus brazos produciendo casi invisibles raspones, mientras otras eran desviadas por los mismos movimientos de sus brazos.

Muchos de los soldados frikigardienses observaban como el Lupino destruía arietes, catapultas, escorpiones, sin quedar en el camino de sus ataques, victima humana alguna....Algunos de estos soldados se preguntaban el porqué... ¿acaso era cobardia por matar a alguien?

Cuando la presencia demonica surcó los cielos. Actaeon comprendió que había llegado el momento de actuar. Aquello que hacia pocos dias en forma de inmaculado negro humo se habia aparecido en sus sueños predictorios, habia hecho presencia. Una presencia que debía extinguir. Abriendo bruscamente los ojos, dio media vuelta, mirando hacia dentro de la ciudad, y particularmente, a Robbel.

-¡Robbel! , –gritó al viento- dejo este lugar a tu cargo, muchos de los que aquí hay son jóvenes, todavía no ha llegado su hora.....

El Garou siguió con su mirada la negra figura en los cielos. La luna, su cómplice, con su hermosa luz le ofrecía la capacidad de seguirlo, pues a través de ventanas, pequeños charcos de agua, y sombras, podía seguir su movimiento. Actaeon comenzó a desplazarse. Ahora Actaeon, se encontraba siguiendo a aquella estela negra.

Una negra estrela, que alzaba sus negras alas en señal de mal presagio.

Comentarios

Actaeon ha dicho que…
te falta poco para llegar al ahora, mi taciturno amigo....supongo que eso denotara la seguida de nuestra polvosa aventura ^^...

Estaria bueno que dibujaras un poco mas, con suave mano de escritor, algunas de las frases o parrafos, porque en la aventura las escribimos muy a actuaciones continuas y no en modo prosa.... ^^

Un saludo
Cathan Dursselev ha dicho que…
Si, tienes razón en ambas cosas. Aunque el final de este relato ya está escrito, eso sí, con mi mano.

Y respecto a las actuaciones, tambien tienes razón, pero la falta de tiempo me ha hecho meter algún tonto error.
Actaeon ha dicho que…
pida ayuda hombre!, que al fin de cuentas, lobos! es de todos ^^...

Un saludo, cualquier cosa me avisas ;)
Cathan Dursselev ha dicho que…
Muy cierto, Acta, he querido hacerlo yo solito y somos muchos los que participamos. En cuento lo tenga redactado completo -me falta el final- os lo enviaré a unos cuantos. Para que añadáis o quitéis a vuestro gusto.

Lo bueno de los blogs es que actúan como borrador. Y si meto pifiazos, siembre habrá un garou amigo dispuesto a darme en los morros para que vuelva al mundo de los no-muertos.

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Héroes gaditanos: Diego Fernández de Herrera

En 1339 el rey de Ronda y Algeciras, Abdul Melek, decidió cercar Jerez de la Frontera, por entonces principal ciudad del bajo Guadalquivir (con permiso de Sevilla, cabeza del reino y, casi, de toda la Península). El príncipe tuerto –pues así apodaban al de Ronda- asoló la campiña jerezana y cerró su tenaza sobre la ciudad obligando a los vecinos de la villa a enfrentarse en desigual batalla. En aquellos años se encontraba en Jerez Diego Fernández de Herrera, que había estado cautivo varios años y conocía el idioma y las costumbres de los moros. Así que, bien por venganza o por ese heroísmo extraño que a veces surge en el corazón de los hombres, se presentó voluntario para adentrarse en el campamento enemigo y asesinar al príncipe tuerto. Disfrazado de moro cruzó el río Salado y se internó en el campamento enemigo, esperando que los jerezanos lanzaran un falso ataque que hiciera a los moros salir de sus tiendas y continuar la lucha. Al amanecer de esa misa noche, los de Jerez pusiero…