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Al tonto lector y no al sabio

Escribía Erasmo de Rotterdam que "la sabiduría inoportuna es una locura, del mismo modo que es imprudente la prudencia mal entendida". En el “Elogio de la Locura”, Erasmo le daba voz a la sin razón, convirtiendo su obra en una sátira moral donde se permitía atacar todo lo que consideraba incorrecto, argumentando que la locura es una suerte de castigo del saber, para quienes creen saber. La locura se convertía así en algo diferente a lo anterior. Era una lucha de la razón sobre la sinrazón. Pero también era la excusa que abría puertas antes cerradas.

Y la locura que embarga este blog, o a mi persona, en no pocas ocasiones no es más que una parte de esa locura eramista. Pero también tiene algo de Cyrano de Bergerac. El arrogante poeta y libre-pensador contemporáneo de Moliere, quien llegó a plagiarle parte del Pedante Burlado en Fourberies de Scapin.

Cyrano era un libertino, que descubrió que la vida había que vivirla después de recibir una herida en el cuello, por algún español, en el sitio de Arras (1641). Y descubrió que la locura y el ingenio podían sustituir a la fe en su camino vital. Hercule-Savinien de Cyrano de Bergerac escribió, como Erasmo, grandes verdades escudado en la locura de sus letras. En el ingenio y la provocación. En la burla. En la ocultación de la cordura en la sin razón de las palabras. Él llegó a decir que escribía para tontos, no para sabios, en su primera obra conocida: Au sot lecteur et non au sage (Al tonto lector y no al sabio). Y es que el mayor defecto del sabio es creerse inteligente. Yo escribo para inteligentes, sabiendo que mi sabiduría es pareja a mi locura. Y que el tonto que me lee puede ser más inteligente que el más sabio de mis lectores. Si es que los tengo. Y que, sin duda, el más sabio de todos los que pasan por aquí, soy yo.

Pero, además, Cyrano fue mucho más. De su pluma nació una de las primeras obra de literatura fantástica de la historia: El otro mundo, en la que el propio Cyrano nos narraba su camino hasta el sol y la luna y lo que se encontró en el trayecto. De su pluma nacieron maravillosos versos. Este duelista de la espada y la provocación esconde más sabiduría en su palabra de lo que nos muestra su locura. Y cómo él, también yo en este blog adapto toda las cosas al modo que mejor se ajusten a mis deseos, sin consideración alguna a la propia esencia de las mismas. Así, entre mis letras, aquí o allí, a veces -solo a veces- escondo verdades entre medias mentiras. Escondo mis ideas entre sátiras y locuras. Soñando con que algún día mis letras lleguen a ser dignas del más tonto de los lectores de Hercule-Savinien. Mientras escondo tras mi escondite los anhelos de un moderno Cyrano.

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que llaman de madrugada?

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¿Esta gente qué querrá
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