Ir al contenido principal

Carnaval y más

Bien sabe Momo, que no comparto su divino gusto por el Carnaval. Pero como dios y gaditano que soy, en estos días andaré con mi mortales pies por el centro de la vetusta ciudad de Balbo. O lo que es lo mismo, esos amigos que mi humana presencia tiene en el mundo terrenal, arrastran mi cuerpo mortal por las atestadas callejas locales. Siguiendo a ilegales chirigotas ataviadas con percheros, ahora, comparsas de moda, después. Mientras Momo, mi colega del Olimpo gaditano, se ríe de mí desde su atalaya de la Torre Tavira.

Por eso, en estos días en los que no me encontraré cerca de mi divina morada virtual, no puedo más que dejarle algunas de esas letras que llenaron de ritmo las calles, plazas y teatros de nuestra ciudad trimilenaria. Perdónenme los que, como yo, no gusten de eso. Pero escuchen lo que en ellas se canta, porque, entre otras cosas, podrán aprender Historia de España. O, porque no, la grandeza de nuestra Andalucía. Y como hay cosas hermosas y mundanas, que siempre merecerán tener su lugar. El miércoles volveré con ustedes. Sean lo que quieran en estos días, pero sean civilizados.

Por cierto, el relato ¡Lobos!, volverá la semana que viene.
Y que feo es el cartel de este año

Comentarios

Eterna aprendiz ha dicho que…
Que te lo pases fenomenal, Cádiz es mucho Cádiz...y no digamos en Carnaval.

Abrazos
Cathan Dursselev ha dicho que…
Demasiado carnaval, para mi gusto... pero bueno. Es nuestra semana grande, hay que disfrutarla lo que nos deje el trabajo

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Héroes gaditanos: Diego Fernández de Herrera

En 1339 el rey de Ronda y Algeciras, Abdul Melek, decidió cercar Jerez de la Frontera, por entonces principal ciudad del bajo Guadalquivir (con permiso de Sevilla, cabeza del reino y, casi, de toda la Península). El príncipe tuerto –pues así apodaban al de Ronda- asoló la campiña jerezana y cerró su tenaza sobre la ciudad obligando a los vecinos de la villa a enfrentarse en desigual batalla. En aquellos años se encontraba en Jerez Diego Fernández de Herrera, que había estado cautivo varios años y conocía el idioma y las costumbres de los moros. Así que, bien por venganza o por ese heroísmo extraño que a veces surge en el corazón de los hombres, se presentó voluntario para adentrarse en el campamento enemigo y asesinar al príncipe tuerto. Disfrazado de moro cruzó el río Salado y se internó en el campamento enemigo, esperando que los jerezanos lanzaran un falso ataque que hiciera a los moros salir de sus tiendas y continuar la lucha. Al amanecer de esa misa noche, los de Jerez pusiero…