Mantenga su puesto de trabajo

En estos tiempos de crisis en los que nos encontramos, aquel dicho de “quien tiene un amigo tiene un tesoro” ha quedado obsoleto por aquel otro de “quien tiene un trabajo, tiene un tesoro”. Pero los tesoros hay que defenderlos. Por eso hoy, desde esta página, le ofrecemos varias posibilidades de mantener el puesto de trabajo o, a unas malas, lograr que su despido sea improcedente.

OPCIÓN A: “JEFE, ESTOY EMBARAZADO”

Quedese en estado de buena esperanza. En dicho estado, y según las leyes vigentes, usted no podrá ser despedido. Claro está, dicho estado conlleva a corto plazo el nacimiento de su retoño. No vea esa nueva vida como una perdida de dinero. Recuerde que, en su caso, el niño habrá venido con un trabajo bajo el brazo. Además, amplie sus miras. Piense que a largo plazo habrá obtenido un sustento –como poco, su hijo, pagará su residencia en la vejez- y, si tiene suerte, antes su hijo/a podrá haberle proporcionado mucho dinero. Para ello le recomendamos que instruya a su hijo/a en cualquier disciplina: fútbol, golf o tenis principalmente. Tendrá más fácilidad de llegar al estrellato y siempre será menos cansino que otros deportes como el ciclismo. No lo intente con otras disciplinas como la danza, el violín o el piano. La cultura no da dinero.

Si observa que su hijo/a tiene desparpajo y es capaz de cantar y bailar, le recomendamos que lo envíe a alguna escuela de estrellas o, a unas muy malas, se lo presente a Juan Ymedio. En ese caso, el niño/a debe saber decir: "Tito Juan yo me quiero sentar en la escalera pa' dale un beso a d. Manuel".

Advertenica: si es usted un individuo del genero masculino, le recomendamos que no opte por esta opción. Piense en las posibles consecuencias:

-USTED SÍ ESTÁ EMBARAZADO: Si se demuestra que usted está embarazado, acabará en algún laboratorio américano. Y, lo que es peor, saldrá a diario en "Esta pasando". No se lo recomendamos ni a nuestro peor enemigo. Menos a usted, nuestro querido y preñadisimo amigo.

-USTED NO ESTÁ EMBARAZADO: Si se demuestra lo contrario -que usted no espera retoño alguno- y ha llevado esta opción hasta sus ultimas consecuencias (“Sí, señoría, le juro por mi niño que va a nacer, que estoy embarazado”) puede encontrarse con un despido procedente y su reclusión en un centro de salud mental, hasta la curación de su embarzo psicológico. Amén del pitorreo general de amigos y conocidos hasta el día de su muerte.



OPCIÓN B: “ME SIENTO MALITO”

En este segundo caso le recomendamos que enferme. No necesariamente ha de ser real. Finja los sintomas. Cuantos más raros más facilidad de acertar con alguna patología desconocida. Pero, ojo, cuidado con la enfermedad elegida. No enferme de cáncer de pulmón si usted trabaja en un jardín bótanico (la excusa del humo de los clientes no es valida: está prohibido fumar). En ese caso, le recomendamos alguna enfermedad exótica.

Y recuerde, en esta opción tiene que ser original, pero siempre debe usar nombre coloquiales como el mal de la rana verde. Nada de tecnicismos que dispersen el interes de su jefe. Sin lugar a dudas podrá buscar sintomas en internet, pero sea imaginativo. Cada día aparecen nuevas enfermedades. ¡Usted puede lograrlo!

Advertencia: si es usted hipocondriaco, recuerdese cada noche que USTED ESTÁ SANO. No se atiborre de pastillas que, a corto plazo, puedan acabar con usted en el hospital o, aun peor, en el cementerio.


Otra vertiente de esta opción sería “JEFE, LE JURO QUE EL ORDENADOR SE ME VINO ENCIMA” en este caso alegue accidente laboral. Problemas en la espalda, falta de movilidad en las piernas, ceguera repentina, sordera…. Pero ¡ojo! cuidado en el juicio. Recuerde que una sentencia siempre puede ser recurrida. No salte sobre el estrado a besar al juez si le da la razón. Y siempre recuerde ésta máxima: Sea cual sea la debilidad escogida, si puede saltar puede trabajar.

OPCIÓN C: “ME GUSTAS MUCHO, TÚ”

Mantenga un affair con su jefe/a. No importa el carisma, la belleza o la edad. Solo piense: es una carrera para lograr el ascenso y/o mantener el puesto de trabajo. Si usted tiene pareja, hable con él/ella. Deje claro hasta donde están dispuestos a llegar. Pero recuerde, esta opción tiene su parte negativa: si su pareja es celosa puede oponerse a la situación. Si no lo es tiene dos posibles futuros:

A.- Su pareja estará dispuesta a participar plenamente en el affair. Esto puede cumplir sus fantasias más oscuras y ocultas. Pero ¡cuidado! Evite que él/ella acabe yendose con su jefe/a. En ese caso, mantendrá el trabajo pero habrá perdido a su pareja.

B.- Su pareja acepta el juego, pero no desea participar. Si su jefe/a está dispuesto al affair con usted, no habrá problemas. Si su jefe/a se niega al affair con usted pude perder el trabajo y la pareja. Porqué ¿de verdad cree que alguien querrá estar con usted, parado, a estas alturas de la crisis?

Esperamos que las tres opciones de hoy sean de su agrado. Y recuerde, desde este blog estamos abiertos a nuevas ideas para mantener el puesto de trabajo asegurado. ¡Por un despido improcedente!

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