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Llamarada


Hathaltoy caminaba por el bosque acompañado de Dyvin, Gandalf y algunos más, entre ellos un enano cascarrabias, un montaraz humano y un pequeño hobbit que siempre andaba metiéndose en líos. El castillo se veía al fondo y el ruido de los orcos comenzaba a atronar entre los árboles.

-¿Estáis seguro de que es buena idea meterse en el castillo?

-Sí

-¿Pero? Mira que no es solo el ejército de orcos. Que tenemos que colarnos allí, subir hasta la parte más alta de la torre y enfrentarnos al Nigromante.

-Podemos hacerlo, Gandalf. Somos buenos.

-Sí, Dyvin, no lo niego. Pero…

-Ey, ey, que sé por dónde vas. Llevo un tiempo sin hacer ninguna locura –era el pequeño hobbit quien hablaba.

-Venga, chicos, que no decaiga el ánimo. Somos un gran grupo. Tenemos muy buenos hechiceros, entre ellos yo -dijo un siempre humilde Hathaltoy-, y algunos grandes guerreros. ¿Qué es un ejército de orcos y un nigromante?.. ¡Nada!

El grupo entró en el castillo con la tranquilidad que su superioridad le daba, por la puerta principal. Sin aspavientos, sin fanfarria de trompetas. Simplemente entraron caminando como un grupo de turistas japoneses en un funeral hispano. Los orcos giraron sus verdes rostros hasta ellos, con la clarisima intención de atacarlos, o defenderse ante tamaño atrevimiento. Dyvin y Gandalf, se posicionaron junto a Hathaltoy, preaprado para defenderlo mientras el poderos mago empezaba a entonar los cantos para lanzar un pontente hechizo: barrera de fuego.

-¡Mierda!.. una pifia.

-Tira, Javi, a ver qué pasa

- ¡oh! Noooo

-Dime que no he hecho lo que creo que he hecho.

-Sí, lo has hecho. Lo siento Cocom.

-Pufff

Justo cuando se dispone a lanzar el hechizo, Hathaltoy resbala con unos restos de comida dejados en el suelo por los puercos orcos, con tan mala fortuna de que el hechizo sale en dirección a Dyvin que, sorprendido, no puede huir de las llamas. Mientras el grupo escucha sus horripilantes gritos, Gandalf observa a su amigo mago antes de decirle:

-Todos erramos alguna vez, buen mago. Inténtalo nuevamente

-Por Thor, ¿otra vez?

La segunda barrera de fuego sale en dirección al hobbit y al enano, cuyas cortas piernas les impiden huir en estampida, pese a que cobardemente lo intentan. El grupo comienza a mermar mientras el montaraz reza a todos los dioses de la naturaleza para que Hathaltoy, el poderoso mago de nivel 39, no vuelva a lanzar otro hechizo.

-A la tercera va la vencida

Pero sus plegarias no son escuchadas y el fuego mágico comienza a prender sus barbas. Solo Gandalf parece mantener la compostura, rodeado de llamas que les separan de su objetivo final.

-Sabíamos que algunos morirían esta noche aquí.

-Sí, pero no a manos del carajote de Javi.

-¡Oye!, que ha sido sin querer.

-Bueno, sigamos –el master ponía orden- Estáis rodeados de fuego, solo tú, Hathaltoy, pareces estar bien. Gandalf está a punto de comenzar a arder. ¿Qué haces?

-Uso el hechizo de levitación y lo saco de aquí.

-No, ¡por dios!, déjalo… seguro que puedo hacer algo por mi solo- Juan, que movía los hilos de Gandalf está temblando de miedo.

-Venga tira.

-¡JODER!

- En fin:

Mientras Gandalf comienza a elevarse en el cielo, hasta perderse de la vista de los pocos supervivientes, una voz atronadora suena desde la torre:

-¡Aprended de ese mago! Él solo ha acabado con el grupo más poderoso que jamás pisó el patio de mi fortaleza- El Nigramante reía a carcajada batiente, con la atronadora risa de Dani, nuestro master, que se frotaba las manos ante la situación.

-No volveré a jugar contigo.

-Ni yo.

-Yo tampoco.

-¡No ponerse así!, un mal día lo tiene cualquiera, ¿no?. Además, solo estabais en el nivel 36, podéis volver a llegar en un par de años… jugando todos los días, claro.

Comentarios

La Dama Blanca ha dicho que…
Jajajaja, cómo me suena ese tipo de historia XD.

Mas de una vez le metí un tiro a mis compañeros en mutantes o ciberpunk, qué tiempos y cómo echo de menos jugar una partida en condiciones.

Un saludo desde el exilio
Cathan Dursselev ha dicho que…
Si... ummm... todos hemos matado algunas veces a nuestros compañeros. ¿quien no?...

Yo también echo de menos jugar al rol en condiciones. La "madurez" me temo, que hace que algunos roleros y frikis se escondan bajo las piedras.
La Dama Blanca ha dicho que…
No creo que madurez sea la palabra por la que uno deja de jugar, sino más bien, que por razones de la vida tus amigos están más lejos y no puedes quedar, o quizá tu pareja no le gusta y entonces es más difícil quedar para una partida...yo por mi lado intento introducir a mi Rey en "el lado oscuro", pero mis amigos con los que antes jugaba viven lejos, y encontrar gente con la que jugar no es fácil...más que nada, un director en condiciones...aunque bueno, había pensado prepararme yo partidas de Rune Quest, pero hace tiempo que no juego y tendría que leermelo todo otra vez, las normas, los dioses y tal, y la verdad es que tengo poco tiempo.

Pero no pierdo la esperanza

Un beso

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¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

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¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

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y que en la Universidad
su compromiso afirmaba.
¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

No sabe cómo escapar,
el miedo le torturaba,
después de abrirse la puerta
él caerá por la ventana.
¿Esta gente qué querrá
que llaman de madrugada?

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nadie dice una palabra,
la madre que entra después
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¿Esta gente qué querrá
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