Crepúsculo

He leído Crepúsculo. Sí. Lo he hecho. Después de ver la película, por cierto. Y he de decirles que me ha gustado. Puede resultar raro viniendo de mí. Yo, universitario y doctorando, medievalista, un ser serio y algo cabrón, leyendo literatura juvenil pero saben… hay vampiros. Y yo soy friki.

Así que, como les digo, me lo he leído. Y me ha gustado la historia y la forma de contarla. Aunque me deja dudas algo que pasa desapercibido en la película, pero no en él libro: el origen de Alice. Respecto a la historia en sí, poco se puede decir: no es más que una historia de amor escondida entre bambalinas. Un amor contenido, además. Un amor imposible a todas luces: una humana y un vampiro. Un vampiro que podría destrozar a la humana solo con besarla. Un amor de los que no existen en la realidad. Porque está más allá del contacto físico. Es un amor autentico, nacido del corazón -que no del alma de un vampiro que no tiene-. Y me alegro de que sea así. Por dos razones: primero porque este libro está llegando a gente muy joven y, segundo, porque muchos somos los que pensamos que ese amor es el real, no el que se basa en el físico – y tal vez el hecho de que el mío sea magnifico en el mundo de Alf ayude a pensar así, no lo niego- sino en algo mucho más profundo. Pero, desgraciadamente, los modelos que la televisión, el cine, e incluso la literatura nos ofrecen están lejos de eso. Prima lo físico sobre lo espiritual, si se quiere. El aquí y ahora, que el aquí y mañana y pasado y el otro. Y es bueno que eso, el amor autentico, el de mañana y pasado y el otro, se potencie entre los más jóvenes.

Pero, además, el libro es bueno en sí. Se lee rápido y de forma amena, como no podría ser menos si quiere enganchar a un publico joven. Pero también puede llegar a los lectores no tan jovenes -o más viejos- y es que, como todo en esta vida, cualquier libro dejará una marca en el lector dependiendo de con que edad o en que circunstancias se lea y este libro es de esos. Porque, quien más quien menos, podrá reflejar ese primer amor compulsivo, veraniego a veces, que todos hemos tenido alguna vez. Ese amor que iba más allá y que siempre quedará en el corazón, sin importar el tiempo pasado ni como terminase. Porque, al fin y al cabo, el amor de Edward y Bella es eso: un primer amor, con toda la fuerza que este tiene.

Por cierto, y nuevamente, el libro supera a la película. Pese a que esta es muy cuidada con una imagen y una luz que la hace propia, que mete al espectador en aquel mundo nubloso y lluvioso donde Bella y Edward se conocen. Con un guión cuidado y muy fiel al libro, aunque se centra en la historia de amor y deja de lado otros aspectos que aparecen en el libro. Y, sobre todo, con una gran banda sonora que nos deja una de las melodías más hermosas del pasado año. La nana de piano que Edward toca para Bella, y que pueden escuchar ahí abajo.








Comentarios

Entradas populares de este blog

Nihil cognitum quin praevolitum

Corona o Reino de Aragón

Héroes gaditanos: Diego Fernández de Herrera