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Mostrando entradas de enero, 2009

El aviso de Schiibracks

De repente un estallido inundó el aire y una luz rojiza empezó a destellar en medio del mercado. Era la alarma, el indicativo de que toda la población debía dirigirse a la seguridad del refugio construido por Askanter.

Si el refugio estaba activo, significaba que el archimago estaba al corriente de todo. Pero no todos estaban seguros de que eso fuese una buena noticia. En las inmediaciones de la casa comercial la gente se apresuraba a entrar por las gigantescas puertas de adamantina que protegían la entrada del refugio. Eran necesarios cuatro gigantes para poder abrir cada una de las hojas. Los gigantes habían tomado la plaza del mercado y, dirigidos por un espeluznante ser mitad pulpo mitad humano, se encargaban de mantener libres las calles hasta el refugio.

En el cementerio algo llamo la atención de Actaeon, una especie de zumbido tras de sí se paró en seco y pudo ver un momentáneo pasillo entre los restos destrozados de los putrefactos muertos en el suelo. Aunque se había parado a u…

Patada en la conciencia

Hoy he conocido a una mujer que me ha cambiado la vida en muchos aspectos

Una mujer de 40 años que, con 30, decidió cambiar su vida para dedicarse a otros.
Una mujer que se marchó de su tierra a un confín perdido del mundo: Mozambique.
Una mujer que da su vida por los demás, con una sonrisa en la mirada.
Una mujer que dice recibir más de lo que da. Y da mucho.

Hoy he conocido a una misionera salesiana, Carmen Ramos, que lleva desde 1999 en Mozambique, trabajando con niños de la calle, con mujeres, con enfermos de Sida,... Alimentando las ansias de educación, de cultura, de comida de una comunidad necesitada. Una mujer como otras muchas, pero a la que he tenido cerca y que me ha cambiado la visión de algunas cosas.

Ella me hablaba de un grito africano por la supervivencia, mientras una joven periodista pagaba con una cojera la penitencia de la crisis. Una crisis que no le permitía comprarse otros zapatos de una carísima marca.

Hoy, una mujer, monja y misionera, me ha pegado una patada en la c…

La tortuga

Como norma general yo no salía con la tuna. No por nada. Simplemente porque yo no era tuno. Ni siquiera la mascota. No iba conmigo eso de vestirme de grillo y cantar clavelito por las calles de Cádiz. Pero aquel día, no sé porqué, lo hice. O tal vez me encontré con ellos por casualidad. No lo recuerdo aunque, seguramente, sería lo segundo. Sí, seguro. Porque según voy escribiendo esto me vienen las imágenes a la cabeza.


Yo iba a buscar un taxi para volver a casa, vaya usted a saber qué hora sería pero, sin duda, tarde. Y me encaminé a Diputación. Ya sabrán todos que bajo la Casa Rosa, entonces de Román hoy de Cabañas, siempre hay taxis. Y allí fui donde los vi. Estaban en la fuente de las tortugas. Literalmente. Cantándole algo a alguien que también estaba allí. Literalmente. Vi algunos tunos entorno a la fuente. Pero mi amigo Lacueva estaba EN la fuente.

-Cómele la boca
-Dale un pico
-¡Hazlo!

Sí, yo también me pregunté qué estaba pasando EN la fuente y mi curiosidad pudo más que mi sueño…

La visión

Prometo que aquel día yo no hice nada. Solo estaba allí. En el lugar equivocado en el momento equivocado. O en la puerta equivocada. Yo era mozo, niño incluso. Inocente hasta ese día. Virgen de toda visión. Había escuchado que algún amigo comentaba que había visto a una mujer desnuda. Vecinas cogidas infraganti por la mirada traviesa e inocente de un crío. Pero a mí eso jamás me había pasado. No hasta ese día. Aquellos que decían ver a una mujer desnuda, comentaban entre risas que no tenían “pishita”. Que eran raras, distintas, diferentes –¡cuánta razón no guardaban aquellas inocentes palabras!-.

Pero, aquel día, fui yo quien descubrí en mis ojos el horror de la verdad. Fui a buscar a mi amigo, como cada día durante todo el verano. La puerta abierta, como cada día durante todo el verano, invitaba a entrar en una casa de sobra conocida. Un pasillo abierto hasta su habitación, un camino que llevaba hasta él y que pasaba por la abierta puerta del baño. Ruido de agua corriendo que indicab…

La muralla musulmana de Cádiz

El otro día el Diario de Cádiz nos levantaba con la noticia del descubrimiento de la muralla medieval -noticia, por cierto, que ya fue dada en la Voz en el mes de agosto-. Según los arqueólogos se trata de restos de la “cerca” musulmana. La altura -12 metros- y la importancia de la misma –con la aparición de dos torres- parece contrastar la información recogida en las fuentes de una reconstrucción de la misma en época cristiana.

Pero el descubrimiento, más allá de su interés arquitectónico, -y de la curiosa "noticia" dada en primicia 5 meses después- me hace preguntarme si realmente el Qadix musulmán era una villa de pescadores. Y la respuesta que viene a mi mente es la misma que ya me acecha desde hace tiempo: no. Solo si nos encontramos ante un núcleo comercial de cierta importancia en el sur peninsular tendría sentido la existencia de esa muralla. Y, más importante aún, la continuidad de lazos con el reino de Fez -al que pertenece Cádiz hasta la conquista de Alfonso X- y…

A vista de pajaro

Sarverius había abandonado el lugar en el que se encontraba, había enviado al búho para que le informará del estado de la batalla, mirando a través de sus ojos para saber que ocurría en cada momento y lugar. Había numerosos guerreros de Frikigard batiéndose contra los esqueletos y los guerreros más experimentados. Pudo ver a Setsuna y notó su indecisión. El guerrero ciego, dudaba entre correr hasta el templo de Quarion o el Palacio Real, pero los sonidos que llegaban le indicaban que aquello no sería posible. Había escuchado lo que decían sus enemigos, y eso confirmaba sus peores temores: el ataque al cementerio no era más que una fachada. Pese a todo, pese a sentirse engañado y estúpido por no haberse dado cuenta se preparó para la lucha. Sabía de sobra que esa era la única posibilidad de supervivencia.

Volvió su vista a otro lugar y encontró a Nimrandir. El paladín apareció en una puerta cercana. Sobresaltado. Los gritos, llantos, pasos apresurados que resonaban en las paredes d…

Live Long and Prosper

Friki Blog

Definitivamente, queridos lectores, este blog que tienen ante ustedes debe ser considerado dentro de la categoría de “blog friki”. Y no, no es que me haya vuelto cuerdo de repente y esté renegando de mis letras. Nada más lejos de mi intención. Simplemente que, efectivamente, este blog es lo que es. Además, está afirmación no la digo porque sí. La digo porque el gran dios de internet (Google) así me lo confirma.

Y no es malo que sea friki. No lo es porque aquel que lo escribe –yo- además de ser un dios no tiene problema en autocalificarse de friki. De hecho, y como bien saben quienes me conocen, soy lo que en mi argot divino he calificado como “friki de estilo clásico”. O lo que es lo mismo, usted, que no me conoce, si me ve por la calle no me tacharía de ser un especimen “raro”. Gordo sí, pero raro no. Y, seguramente, si alguien le dice que yo soy friki lo negará. Puede que hasta tres veces antes de que ruja el dragón. Es más, usted, querido amigo, se dirá: “No es friki, es pijo”. Pero…

La pitón

No guardo buenos recuerdo de las pitones. No es un bicho que me guste, aunque tampoco me disgusta, claro. Pero es que, saben, cuando uno tiene un recuerdo traumatico tiende a relacionarlo con las cosas más absurdas. Y mi trauma con el animalito nace un día muy lejano en casa de mi abuela. Recuerdo aquella partida de rol con una mezcla de miedo e incredulidad. Lo cierto es que no sé con qué juego estábamos. Tampoco recuerdo quienes estábamos. Sí que estaba el Ruso, Cocom, Fiesta, y Pablito Diablo.

Todo pasó muy rápido. Estábamos sentados en la mesa de piedra que presidía la parcela de mi abuela cuando, de pronto, Pablito se levantó y le dijo algo al Ruso. ¿El qué? Tampoco lo recuerdo. Pero debió ser algo fuerte, porque el Ruso se enfrentó a él. Y el Ruso era pacifico el 75% del tiempo.

Pablito se levantó y se fue, lo siguiente que recuerdo es correr intentando salvar la cabeza mientras Pablito intentaba golpearnos con una pitón. No una serpiente, no, que ya hubiera sido doloroso, con una…

Exiliados de Macondo

En este mundo en el que vivimos aun existen locos idealistas que creen en la Cultura. Individuos que desean plasmar sus sentimientos, sus experiencias vitales, sus sueños o sus locuras en un papel. Que desean llegar a los demás a través de la letra escrita. Pero, desgraciadamente, no todos tienen la posibilidad de ver sus escritos publicados. Algunos, los más, nos conformamos con que nuestros relatos –mejores o peores- vuelen por el mundo de lo virtual. Pero, de vez en cuando, aparece un soñador que te embarca en su locura.

Eso me ha pasado a mí, y ahora soy yo el que deseo embarcar a otros. En un camino a la Literatura desde una revista, nacida en Cádiz. A punto de nacer. La revista EXILIADOS DE MACONDO parte de una premisa: ser un punto de reunión, un lugar de encuentro para aquellos que aún desean seguir soñando con letras escritas en viejos y ajados papeles. De aquellos que aún se sientan frente a un libro sabiendo que lo que sus páginas esconde será su camino durante unos días.

Per…

Diario de una ninfomana

Ya les he dicho algunas veces que soy raro. Y amante de los libros. Y, además, tengo amigos que son casi igual de raros que yo. Eso ha provocado que varios de nosotros, en nuestra locura transitoria, hayamos creado el club de lectura “Quememos a Reverte” (Arturo no Javier). Y no tanto porque sus libros sean malos –no todos lo son, solo aquellos que realiza por “encargo”-, ni por su prepotencia y antipatía natural –no, al menos, yo que recibí un plato de jamón de su parte por dejarle un trozo de barra en el Veedor-, sino porque, en el fondo, odiamos su capacidad de llegar a los demás a través de la letra escrita. Y, porque negarlo, somos unos catetos de provincias con aires de snob madrileño.

Pero a lo que iba. Hemos fundado este club de lectura y antifans y, en nuestro snobismo, hemos decidido comenzar las lecturas con Diario de una Ninfomana, de Valerie Tasso. Y, si les digo la verdad, el nombre no le hace justicia al libro. No habla de una persona enferma por culpa del sexo, habla d…

Baile de sombras

Actaeon, escuchó las palabras de Robbel, ignoró al loco de Blood, y sin mirar a ninguno de los dos, comenzó su ataque, casi desapareciendo de las posiciones que tomaba, hasta caer en medio de un pequeño grupo de esqueletos. El Garou se quedó unos segundos quieto, observando a los no-muertos que le miraban desde las cuencos vacías de sus ojos. Un gruñido áspero se elevó junto al viento. Ya era hora de que comenzara la batalla.... Se irguió, usando como soporte sus gruesas extremidades inferiores. Ahora el Lupus era un ser de estatura similar a su forma antropomorfa normal, solo que en su forma bestial. La espesa saliva, blanca y brillante como la nieve, se vertía por entre sus dientes cayendo sobre la árida tierra con un pesado sonido.

Los esqueletos seguían en sus posiciones, rodeando al Garou, cuando segundos después todos elevaron sus huesudas manos hacia el lupino, que cerró fieramente sus puños al punto de abrir heridas en sus palmas. La sangre que corría por sus dedos.

-¿A qué es…

Mantenga su puesto de trabajo

En estos tiempos de crisis en los que nos encontramos, aquel dicho de “quien tiene un amigo tiene un tesoro” ha quedado obsoleto por aquel otro de “quien tiene un trabajo, tiene un tesoro”. Pero los tesoros hay que defenderlos. Por eso hoy, desde esta página, le ofrecemos varias posibilidades de mantener el puesto de trabajo o, a unas malas, lograr que su despido sea improcedente.

OPCIÓN A: “JEFE, ESTOY EMBARAZADO”

Quedese en estado de buena esperanza. En dicho estado, y según las leyes vigentes, usted no podrá ser despedido. Claro está, dicho estado conlleva a corto plazo el nacimiento de su retoño. No vea esa nueva vida como una perdida de dinero. Recuerde que, en su caso, el niño habrá venido con un trabajo bajo el brazo. Además, amplie sus miras. Piense que a largo plazo habrá obtenido un sustento –como poco, su hijo, pagará su residencia en la vejez- y, si tiene suerte, antes su hijo/a podrá haberle proporcionado mucho dinero. Para ello le recomendamos que instruya a su hijo/a en …

Mi epitafio...

Aquí yace un cadáver yerto, por estar difunto y muerto





Y, de paso, les aviso. El día que me muera, celébrenlo con champán y whisky. Rían y diviértanse, no sean egoístas y no lloren. Sé que mi perdida será dura, pero es que siempre se van lo mejores. Y, para que negarlo, yo soy uno de ellos.
Quiero decir con esto: la muerte nos llega a todos, ríanse de ella ahora que pueden. Mañana, el finado, puede ser cualquiera de ustedes.

Wallander

Les dije el otro día que me iba a descansar. A ver cine y leer. Lo necesitaba para mi bien personal y mental –según dicen mis amigos nos es normal que hable con Alfonso XIII por mucho que tenga un cuadro de él sobre el ordenador del trabajo y, mucho menos, que hable con el fantasma de un militar- Así que opté por irme al campo y descansar. Y ese descanso lo he aprovechado muy bien, entre otras cosas para hacer sesión continua de Wallander.

Como ya saben soy fan de las novelas de Henning Mankell, hasta el que llegué gracias a Kurt Wallander –como otros muchos-, el inspector de Ystad que ve como su mundo, poco a poco, va corrompiéndose y destruyéndose. Ahora la BBC ha llevado la historia del melancólico policía sueco a la pequeña pantalla, con una miniserie de tres películas.

Para la ocasión han elegido a un Kenneth Branagh, semi-desaparecido para el público español, absolutamente soberbio. Una interpretación sobria, sin histrionismo alguno, que permite al espectador entender toda la con…

Llamarada

La llegada de los heroes