El señor de Ankber

Robbel continuaba en el callejón, sus ojos posados en la figura semi desnuda que se encontraba tendida en el suelo. No necesitó acercarse para ver su daga clavada en el costado del hombre. Sin pensarl le cortó la cabeza, que rodó por el suelo hasta los pies de Setsuna. El enigmático y ciego guerrero hizo caso omiso a lo ocurrido.

-La niebla y ellos son uno mismo, y no pude sentir la energía que envuelve a todo ser vivo.

- Están vivos, no lo dudes. Y, por poderosos que sean, caerán. Si no a mis manos a algunas otras... pero caerán.


El elfo oscuro estaba extremadamente disgustado por lo que había visto en el callejón. Pero más aun por las implicaciones que aquello podía tener. No quería pensar que Hathaltoy estuviese detrás de todo, pero aquel cuerpo le indicaba que podía ser. Tenía que saber si Hathaltoy, su amigo y compañero en mil batallas, había tenido algo que ver en los ataques. No se detuvo a mirar quién lo seguía. Simplemente corrió, como alma que lleva el diablo, en dirección a la morada de la muerte. Sabía que aquella zona estaba vetada a los suyos, sin embargo decidió que correría el riesgo.

Dos soldados abrieron las puertas exteriores del recinto, aquellas que siempre estaban abiertas en señal de invitación para acceder a la casa, pero que ahora se mantenían cerradas y protegidas. Robbel avanzó por el camino, no necesitaba presentación, los soldados lo conocían y sabían que si no se le permitía acceder tendrían problemas. El drow pudo observar las reformas que se estaban realizando, en ningún momento se le ocultó que la posesiones de Hathaltoy se estaban fortificando, con autenticas murallas. Además, la actividad militar era patente, y Robbel pudo observar como hombres que ayer bebían a mediodía en la taberna, ahora vestían los colores de Mot, un autentico ejercito se fortificaba en el interior de la ciudad. Por un momento la duda asalto al guerrero si el vampiro estaba detrás de todo la guerra debía ser inminente, y si Hathaltoy planeaba un ataque a la ciudad, podría llegar a ser devastador.

El criado ciego lo acompañó hasta una gran sala, deteniéndose ante las puertas, vacilante. El sonido del interior llegó nítido hasta Robbel.

-Me gustaría saber dónde puedo encontrar al señor Hathaltoy, tengo un tema de interés para él. Creo que pronto habrá una guerra ¿o cuándo hacen reformas también viene ejércitos exteriores y se fortifica la mansión?.

-Estas ante el señor de Ankber, es a mí a quien corresponde ahora el liderazgo de esta mi casa. No veréis a Hathaltoy pues está de viaje. Pero yo le daré cualquier información que deseéis ofrecerle
. –Robbel reconoció la voz de Cathan -Haremos las reformas que nos plazcan cuando nos plazca. Nadie fortificaría su casa pensando en la guerra, cuando cualquier situación puede ser la chispa que la provoque... a no ser que seas malkavian. Y no es un ejército extranjero el que ves, es la guardia de Asoka, simplemente ahora portan librea y antes caminaban por la calle como otros vivos cualquiera.....

-De acuerdo. Pero dígale al señor Hathaltoy que el ataque de lobos esta provocado por un vampiro. Y perdone por mi indiscreción de antes, señora de Mot. Si desea cualquier cosa, me puede encontrar en mis aposentos- Sarverius estaba seguro de que aquellos sucesos eran culpa de Hathaltoy pero deseó tensar la cuerda mas allá de lo debido. Mostrarse poderoso ante los sucesos que podían acontecer en los días venideros y burlarse de Cathan tratándolo como la señora de la casas era un buen intento.

-¡ACASO CREEÍS QUE PODEÍS MOFAROS DE MI! Puedo acabar contigo antes de que te des cuenta. Así que cuida tus modales en mi casa. No sabéis nada, creéis que lo sabéis todo, pero no sabéis que ocurre. ¡Lobos!, decís, pero no veis más allá del color de su pelo.- Cathan hablaba con vehemencia, y solo se detuvo un instante antes de continuar -Recordad que vuestros aposentos se encuentran ahora en la ciudad.

La puerta se abrió de golpe y Robbel observó como Sarverius pasaba por su lado. Algo le decía que aquel individuo escondía algo bajo su túnica y haber escuchado como era expulsado de la casa le causaba desasosiego. Observó a Cathan, lo conocía desde que era un crío, aun vivo, e incluso había conocido a su padre, un honrado guerrero venido a menos. No podía creer que ellos estuviesen detrás de los ataques, pero todo estaba cambiando en la casa demasiado rápido.

El vampiro no estaba de buen humor, pero se acercó al drow, dándole un abrazo de bienvenida, como agradeciéndole su presencia en la casa. Al contrario de lo ocurrido con otros, fue conducido a una pequeña sala, adornada con tapices y alfombras. Cathan se tiró sobre uno de los sillones que había allí. Miros entró tras ellos y se sentó en otro, justo después de cerrar la puerta.

-¿Qué os trae a la casa en estos momentos, Robbel?-preguntó el segundo de Hathaltoy con preocupación en la voz.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Muy buenas Javi!!Soy Javi Gala (no sé como poner mi nombre si no es en el mensaje). He llegado aquí por casualidad, y me ha dado una alegría enorme. Para cualquier cosa, mi mail es el javi_gala@hotmail.com.
Un abrazo!!
Cathan Dursselev ha dicho que…
Killo! ¡que alegría verte por estas tierras!.. o lugar de locura espacio-temporal.

Ya ves, me dio por esto y aquí ando escribiendo mis chorradas diarias.
Anónimo ha dicho que…
Me ha emocionado bastante (por cierto, me ha costado, pero he concluido que soy Cathan Fiesta). Estoy aquí el puente, así que si quieres tomamos un café o algo. Un abrazo!
Cathan Dursselev ha dicho que…
Killo, no vi tu tercer mensaje... lo siento. Un fin de semana algo ajetreado... los años que no pasan en valde

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