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La agricultura y Cádiz

La ciudad de Cádiz tuvo una población no excesivamente amplia, según la mayoría de los autores nunca llegó a tener más de 2000 vecinos. Algo normal si tenemos en cuenta que la ciudad se extendió por el actual barrio de El Pópulo, más los arrabales de Santiago y Santa María –que se corresponderían con los actuales barrios del mismo nombre-. Pero eso no evitó que el populoso puerto gaditano contara con una amplia población flotante, formada por marinos, mercaderes, esclavos y marinería varía. Población que necesitaba para el subsistir de trigo y frutas.

Pero la ciudad carecía de ambos productos. La situación de la isla gaditana, que aún hoy podemos observar en el Parque Natural de la Bahía, impedía que se dedicaran tierras al cultivo –más allá de viñas en la parte oeste de la ciudad-. Para obtener esos productos de primera necesidad la ciudad gaditana tuvo que fijar sus ojos en las poblaciones vecinas: Rota surtió de fruta fresca a la ciudad, al igual que Chiclana, que también introdujo vino en la urbe. Para el trigo, el principal producto alimenticio, los gaditanos aprovecharon los privilegios dados por Alfonso X para obtenerlo de Jerez.

En dichos privilegios se obligaba a la vecina ciudad a vender a buen precio el trigo a los gaditanos, y estos aprovecharon las ventajas otorgadas por Alfonso X en beneficio propio. E, incluso, llegaron a vender trigo en la costa norteafricana, actividad prohibida por la Corona, ya que se surtía de alimento al enemigo.

La ciudad de Cádiz, por su parte, solo producía un producto agrícola, al menos en cantidad suficiente como para autoabastecerse. Se trataba de las viñas, que fueron protegidas por esos mismos privilegios para que primase el producto gaditano sobre el venido de poblaciones vecinas como Chiclana. Lo que ha quedado recogido en diversas querellas entre el Cabildo de la Catedral y el Municipal. Pero eso lo dejaremos para otro día.

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