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G.R. Martin - Canción de Hielo y Fuego

Encontré por casualidad el primer libro de Canción de Hielo y Fuego, de G.R. Martin. Pero desde entonces no he podido parar de leer su magistral novela río. Es una obra maravillosa que te engancha de principio a fin y donde nada es lo que parece.

Una novela donde los personajes van creciendo y cambiando a tu lado para, al final, darte cuenta de que no son ellos quienes evolucionan, sino tu visión sobre lo que ocurre. Martin ha logrado reflejar una gran verdad: todos somos fruto de nuestro contexto y en él nos movemos con las habilidades que Dios nos dio. Algunos son manipuladores, otros inteligentes, otros fuertes, otros son bestias manejadas por terceros, otros luchadores incansables ante la adversidad. Es un mundo oscuro, de luchas, donde el amor no tiene cabida como no lo tuvo en la Edad Media. Una obra de fantasía épica que refleja de maravilla ese mundo alto medieval mientras se aleja de la concepción artúrica y de la fantasía tolkiana –aún hay autores que logran crear obras originales- pero, lo más curioso de todo es que la obra de Martin permite conocer como era la Edad Media.

El pasado año tuve el placer de participar en un congreso de historia organizado por Ubi Sunt? –lo que, por otro lado, no tiene mucho merito porque soy miembro de la Asociación- con una conferencia en la que intentaba mostrar como la Literatura Fantástica actual puede usarse para explicar la Edad Media sin hacerse pesada. Desde la política hasta la sociedad, pasando por la guerra, las cortes, las ciudades, el campo, la religión. Y entre todas las obras de fantasía, sin duda la de Martin es la mejor de ellas. Por eso hoy les recomiendo que la lean. No he hablado de su argumento porque cualquier cosa que diga puede estropearle la novela. No he hablado de personajes porque cada uno tiene sus preferidos, en mi caso Tyrion, Sam y, por supuesto, la Kalahesi, pero tampoco les diré nada de ellos.

Solo les puedo decir, léanla, pero háganlo con amplitud de miras: pienses que lo que cuenta es real y, al final, además de disfrutar de la novela, comprenderán mejor las maravillas de ese periodo luminoso, pero sumido en la oscuridad del desconocimiento, que es la Edad Media

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