Cantos de sirena

Me hace gracia que determinadas personas se crean en posesión de la verdad absoluta y que te miren con una superioridad que ralla el absurdo en temas de los que no saben nada. Pero, a la vez que me hace gracia, me fastidia. Me fastidia porque presuponen que la persona que va a acosejarlos es estúpida y, por tanto, debe ser ignorada en su presunción. Sin darse cuenta que hay errores en determinadas acciones y actos. En determinadas actitudes o palabras. Que todos somos personas normales. Con nuestros vicios y virtudes, con nuestras perfecciones e imperfecciones.

Y no se dan cuenta de que son ellos los que verdaderamente tienen problemas. Problemas de audición, principalmente. Creen que quien viene lo hace con maldad, y no escuchan sus palabras, pero si cantos de sirena que llevan a chocar su nave vital con las rocas. Y es que, en el fondo, no tienen maldad, solo poco oído.

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