¡BASTA YA!

Tengo como norma no escribir más de una entrada al día, y hoy voy por la tercera. Y lo hago porque creo que es obligación de todos decir bien fuerte no al terrorismo, no a ETA no al fascismo. Porque ETA, autoimbuida de izquierda progresista, representa al fascismo más rancio. La intolerancia como norma de vida. Como fuente de vida. Como medio de vida. ETA y sus asesinos viven por y para matar. Aún hay voces que piden sentarse con aquellos que no conocen más negociación que la compra de armas. Individuos que –desgraciadamente- aun se sienten arropados por una izquierda aberztale que no es capaz de decir ¡basta!. Acogidos por aquellos que ven el asesinato de un anciano como un medio para lograr una independencia que carece de sentido. En la Europa del siglo XXI las fronteras desparecen y estos seres –no diré humanos- siguen empeñados en sumir a su tierra en la más profunda de las tristezas. La de un pueblo que desea ser libre y se ve apresado por la sinrazón de unos cuantos que ven en la independencia una forma de mantener sus asientos calientes.

Hoy han matado a un hombre de 70 años, que iba hacia su restaurante de siempre, desde el trabajo, a comer y jugar a las cartas. Un hombre que apostó por su tierra como solo los emprendedores hacen y que cometió el terrible delito de lograr la concesión de las obras de la llamada "Y vasca": el tren de alta velocidad que unirá las tres capitales de la región. Y solo por eso, por apostar por la modernización de su tierra, ha sido ajusticiado, asesinado de dos tiros en la cabeza. Sin darse cuenta de que, con cada tiro, con cada bomba, están matando al País Vasco. Están obligando a sus hijos a marcharse de la tierra que aman, están llenando de miedo el corazón de sus hermanos. Están llenando de sangre el suelo vasco. Hoy, otra vez y ya van muchas, todos hemos muerto un poquito.

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