Pedro Cabrón. Pirata gaditano

Pedro Cabrón o Fernández Cabrón, fue un conocido pirata gaditano, que surcó los mares a fines de la baja Edad Media. Un pirata cuyo valor y maestría como capitán le llevaría a la Marina Real, a defender Napoles del ataque de los turcos o a marchar a las Canarias en busca de tierras que conquistar. Como también actuó por las costas africanas en contra de los enemigos de la cristiandad. Pero, detrás de las anecdotas se encontraba un hombre real. Un hombre con una historia apasionante que ahora les mostraremos:

Pedro Fernández aparece nombrado por primera vez en 1478, cuando los Reyes le conceden el perdón por los actos de piratería cometidos en la costa aragonesa, así como por su intervención en los conflictos entre los dos principales poderes de la zona: los Ponce de León y los Guzmán. Nos dice Antón Solé que es “genoves de raza y, a lo que parece, portuense de origen inmediato”.


Su pericia como corsario llamó pronto la atención de los monarcas y, en 1479, lo encontramos como capitán de la armada que, bajo el mando del obispo Fray Juan de Frías, parte hacia Las Palomas, en Canarias. Cambiaso y Verde nos da más información sobre la expedición y nos confirma que Pedro Caper –como aparece citado en Alonso de Palencia[1] es el titular.


Cambiaso nos ofrece información sobre la empresa, como el anecdótico dato de la perdida de los dientes por el titular tras recibir una pedrada. Tras el fracaso de esta empresa, participó activamente en la emprendida por Pedro de Vera, tras regresar a Cádiz -donde tuvo que permanecer un tiempo debido a su estado de salud-,apareciendo en la documentación como “capitán de la mar”.

Dos años más tarde recibiría el encargo de mandar la flota de veinticinco galeras que el rey Católico enviaría a Nápoles en defensa de Fernando I ante el ataque turco. Aunque nominalmente dicha flota estaba al mando de D. Francisco Enríquez, la inexperiencia de este en las cuestiones de la mar, unido al prestigio que había alcanzado el gaditano en sus actividades corsarias, llevaron al mando efectivo de Fernández Cabrón.


En 1480 las actividades del gaditano se habían multiplicado. En octubre participa en una frustrada incursión sobre la ciudad de Azamor, situada en el norte de África y pieza clave en el comercio de especias con Europa, que había sido organizada Juan Sánchez de Cádiz.

Ese mismo año, y como otros muchos gaditanos, posa sus ojos sobre las Canarias. Funda una sociedad para la conquista de la isla, junto a sus vecinos y amigos Alfonso de Quintanilla y Pedro de Vera, alcaide de Jimena de la Frontera y de la propia ciudad de Cádiz. Firmó capitulación, junto a Pedro de Vera y Alonso de Quintanilla, con los Reyes Católicos para la conquista de Gran Canaria, aportando 600.000 maravedíes a cambio de la exención del quinto, tanto real como del almirante, por un periodo de diez años. Alonso de Quintanilla y Pedro de Vera aportaron 150.000 maravedíes cada uno, lo que nos indica la implicación del titular en la conquista al aportar la mitad de los recursos necesarios para la firma de la capitulación con la Corona.

Pero las actividades de Pedro Fernández Cabrón no se detendrán con las expediciones a Canarias. El 17 de abril 1486 lo encontramos al frente de la flota que se dirige a Salé, ahora bajo mandato del Marqués de Cádiz y con un objetivo comercial. Un mes después, y por orden del mismo Marqués, lo encontramos al frente de la expedición militar contra Isla de Madeira.


Poco más sabemos del gaditano hasta que en 1492, completada ya la conquista de Granada por los Reyes Católicos, organiza el transporte hacia la costa africana, en concreto a Orán, de una flota de 25 navíos en los que se transporta a parte de los judíos expulsados de la zona, pese a contar con el seguro que el corsario genovés Fregozzo les ofrecía, los judíos decidieron no recalar allí, retrocediendo hasta Arcila y, finalmente y debido a la adversidad del tiempo, hasta Cartagena y Málaga.

Junto a todas estas actividades marítimas, no debemos dejar de lado su labor comercial. Pocos datos tenemos referente a esta actividad, tal vez únicamente la compra de 32.802 maravedíes de atún a las almadrabas de Cádiz en 1484, sin lugar a dudas destinadas al comercio. Por otro lado, su estatus de regidor de Cádiz nos indica el prestigio social que la actividad corsaria llegó a tener en la ciudad gaditana. No son raros los casos de presas navales realizadas por regidores de la ciudad e, incluso, no es extraño el apoyo del Marqués a esta actividad durante su dominio de la ciudad. La pericia de los marinos gaditanos, como la del que nos ocupa, no pasó desapercibida para los gobernantes. Fueron muchos los que, como Pedro Fernández, recibieron el perdón por los robos e males cometido en la mar y pasaron al servicio de la Corona para la defensa de la costa ante los ataques del enemigo moro, pero también, ante los actos de piratería cometidos por los portugueses. Según Sancho de Sopranis, tuvo un hijo de su mismo nombre, que también participó en la conquista de Canarias.


En las listas de hidalgos que en 1494 marchan al ejercito real, publicadas por Cambiaso, aparece un Pedro Hernández, que creemos puede tratarse del titular, pues según el mismo autor el patronímico “Hernández” era común entre los miembros de la familia Cabrón.


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1.- En la citada obra de José López de Toro se cita a Pedro Fernández Cabrón, o Pedro Cabrón como también se encuentra en las fuentes, como Pedro Caper.

Comentarios

Anónimo ha dicho que…
Existe una playa en la isla de Gran Canaria que se llama Playa de Cabrón. Por desconocimiento del origen del nombre de esta playa hasta el mismo Ayuntamiento tiene carteles informativos que indican:"Playa del Cabrón". Si supieran que se trataq del apellido de un marino cambiarían el "del" por "de".
Cathan Dursselev ha dicho que…
Así es, de hecho el nombre deriva de uno de los lugares de desembarco de Pedro. Habrá que mandar un escrito al Ayuntamiento para indicarles a quién hace referencia la playa.
Javier Fornell ha dicho que…
La historia de Cádiz se hace copla de carnaval. Este coro está inspirado en el personaje histórico de Pedro Hernández de Cabrón. Para leer las primeras páginas del libro: www.edicionesmayi.com
Anónimo ha dicho que…
En esa playa de Agüimes, a la espalda de la montaña de Arinaga más al sur, fue donde le tumbaron la piñata por secuestrar a un niño aborigen y querer desembarcar. ¡Buen recibimiento tubo, el muy tunante, los judíos sefardíes le tienen en sus plegarias por ser buen desgraciado!

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