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¿Malvado?

Hay gente buena, gente malvada y gente que comete actos malvados sin saberlo. Yo no sé de qué tipo de gente soy pero si sé que no siempre he actuado bien. En ocasiones porque mi carácter es superior a mi razón. Intento evitarlo, pero en ocasiones es más fuerte que yo. Ayer mismo tuve un brote de esos, en los que cualquiera que pase por delante de uno puede ser víctima de mi estado. Y ayer lo pago el jefe de conserjería de la Facultad de Medicina. Me habían pedido que dejase unos carteles allí pero el hombre se negó a cogerlo y me hizo subir hasta un despacho en el que no había nadie.

Al volver a bajar se lo dejé, con buenas formas y maneras, y él –como buen funcionario- se negaba a dejarlo en el casillero correspondiente y comenzó a gritar que las cosas no se hacen así. Yo le respondí que no era más que un mandado, que estaba haciéndole un favor a la profesora, que tenía una reunión importante y que ya llegaba tarde.

-Soy el jefe de conserjería, díselo a quién te ha mandado traer esto. Las cosas no se hacen así.- me gritaba mientras intentaba abrir un sobre que llevaba con otras cosas mías, por supuesto con mi oposición.

Al final, acabé saltando. Intento razonarlo todo, más de lo que debiera incluso. Pero hay cosas que me sacan de quicio. Me saca de quicio no hacer nada, me sacan de quicio los incompetentes y los que padecen de carguitis… Y me saco de quicio yo mismo con mi genio. Al final mande al hombre al carajo, con todas sus letras, mientras los estudiantes miraban sorprendidos la escena. Ahora me pregunto si debería ir a disculparme… y eso hace que me plantee que tipo de persona soy. De la buena, de la malvada o, simplemente, de la que hace las cosas mal, habla más de la cuenta y deja que su genio se imponga a la razón.

Comentarios

Eduardo Flores ha dicho que…
No hombre no. No se fustigue usted señor Fornel. Mire, por estas tierras hostiles de hormigones, alquitranes y aceros, existen ese tipo de criaturas de cara compungida. Su trato al publico, más se parece a como si éste debiera su existencia a meterle el dedo en un ojo. Otra cualidad característica es su gran servicio al ciudadano. Esto es, uno hasta hasta los güevos de una existencia de mierda: el ibi, la luz y el agua, la zona azul, la hipoteca,... de repente, en mitad de ese miserable eufemismo que es una sonrisa cortés, alguien pulsa la tecla y te dice "no no, eso no lo hacemos aquí" o "tiene usted que volver mañana" o, después de haber esparado cola durante tres cuartos de hora, te indica "tiene usted que ir a esa mesa de ahí" señalando mesa contigua a la suya, con su respectiva cola. No tema señor Fornel por la ética, ellos están ahí para eso: se les muela a palos verbales y dedicados males de ojo.

Un saludo a la deidad,
Eduardo Flores.
Cathan Dursselev ha dicho que…
Un mal día lo tiene cualquiera. Seguro que el hombre no tenía culpa de nada, el solo es un funcionario que cobra por dejar el cartelito en un casillero.

No debí enfadarme por eso, no debí gritarle. No debí mandarlo al carajo. Ahora, eso sí, las formas no las perdí del todo: siempre le llame de usted.

Y tienes razón Eduardo, mañana volveré para insulutarle... otra vez ^^... la verdad es que descarga.
Eduardo Flores ha dicho que…
Me acabo de dar cuenta de lo gracioso que resulta eso de "vayase usted al carajo". Es realmente bueno. Paradójico en cualquier caso.

Una vez más, reverencia respetuosa,
Eduardo Flores.
Cathan Dursselev ha dicho que…
Yo es que siempre he sido muy educado. Una cosa es insultar y otra perder los papeles... pero ahora que lo dices queda raro.
Jose Joaquin ha dicho que…
No hombre. Hay gente a la que nos conviene tachar de malvada, gente a la que nos conviene tachar de buena, y gente a la que nos conviene no tachar de nada. Pero el bien y el mal sólo existe en las novelitas fantásticas y en las películas de Hollywood.
Nadie actua por maldad, sino por razones más profundas.

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