Ir al contenido principal

Lobos (II)

La noticia fue confirmada a la mañana siguiente. La taberna del Tuerto, en el barrio bajo, habí­a sido asaltada por una manda de lobos. Los soldados no salí­an de su asombro y el capitán de la guardia juraba por todos los dioses que ninguna puerta habí­a estado abierta aquella noche, y que, si lo hubiera estado, era imposible que la manada hubiera entrado... y peor aún, salido de la ciudad.

La gente de los barrios más pobres mostraban su miedo, en la taberna habí­an sobrevivido muy pocos, y pese a lo dicho por el trovador, habí­an caí­do de todas las razas por igual. Los que habí­an entrado nada más terminar la carnicerí­a decí­an que la situación era aterradora. Y aquellos que lograron salir decí­an que el lí­der de la jaurí­a era un enorme lobo de pelo blanco como la plata y con unos ojos dorados que parecí­an cambiar de color como si de una llama se tratará.

Desde el gobierno de la ciudad se habí­a dado la orden de buscar a los lobos, pero no habí­a señal de ellos. Se ordenó que se reforzara la guardia, que se cerraran las puertas antes del anochecer -y no después como era costumbre- y se encargó a los cazadores reales realizar una batida en la ciudad y sus alrededores.

Esa noche se escucharon aullidos Frikigard y a la mañana siguiente se echó de menos a varios vagabundos. Nadie preguntó qué habí­a pasado con ellos.

Actaeon habían escuchado los rumores, que a muy pocas horas, ya estaban verificados y el licántropo no se quedo de brazos cruzados. Estaba en su naturaleza el plantearse el porqué de los hechos y la solución a los problemas. El lupino había sido creado por su madre y diosa, al igual que al resto de su raza, con el propósito de cuidar de los humanos, protegerlos del Wyrm y de ellos mismos, y por más que estos por, todos sus aberrantes actos, no mereciesen ni una gota de sudor lupina, él no podía rehusar a la misión con la que había sido concebido.

Lobos- pensó- esto es raro. No suelen entrar a las ciudades sin más, solo cazan venados o semejantes. La carne humana solo es una opción para quienes están en peligro, y este no es el caso.....

Conocía los sitios más privilegiados, secretos y altos existentes en la ciudad, producto de su búsqueda de soledad, pero en esta ocasión la solución no era ir a esos sitios, por más que pudiese ver hasta el rincón mas milimétrico de la ciudad. Por contra, la primera y la segunda noche tras la masacre, el garou comenzó a rondar la ciudad, de árbol en árbol, de tejado en tejado. Solo una estela de sombra podía verse en aquella milésima en la que posaba uno de sus pies en la rama o tejado. Aprovechando tan bien cada sombra que, para cualquiera que no tuviese una percepción muy elevada, sería prácticamente imposible detectarlo. Pero sabía que quien controlaba a los lobos si lo percibiría, y eso era precisamente lo que Actaeon deseaba.....

Comentarios

Actaeon ha dicho que…
Hat!, que verguenza!, como vas a poner la foto de Acta ahi?! xD...

Por otra parte, me hubieses pedido la version "grande" de la foto, sin pixel :P....

Seguire esperando las siguientes publicaciones ^^

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Tú no eres de Cádi' ni na'

Esto que voy a decir no es muy usual en mi tierra. Pero es mi realidad, única e intransferible. Soy gaditano, sí. He nacido en esta tierra y la amo como pocos. Me gusta su historia, su cultura y su gastronomía. Su mar y su monte, su bahía y su provincia. Hasta soy cadista de corazón y carnet: pero no me gusta el carnaval. No, al menos, el que ahora vivimos.

Me gustaba cuando íbamos a escuchar coplas, sabiendo que estos tres días eran los únicos en los que podríamos hacerlo. Me gustaba cuando el Carnaval era Carnaval y no una especie de cáncer que se ramifica por el día a día de mi ciudad hasta cubrirlo todo. Desde batallas de coplas en agosto, hasta el carnaval de julio, pasando por festivales de jazz carnavalesco. Que hay una boda, carnaval. Que hay una fiesta: carnaval. Que toca flamenco, seguro que algún carnavalero sabe cantar y aunque sea buen cantaor sacamos su lado comparsista.
Por eso, este año, decidí que solo saldría en carnavales si el trabajo me empujaba a ello. Pero el d…