Las prácticas

El Negro, el Visir, el Nazi y yo estábamos en el despacho aquel día. Nos habían encargado hacer unas prácticas de Arqueología II y estábamos en el museo catalogando unas piedras –restos cerámicos, se sobreentiende-. Y en esas estábamos, yo con el Visir, y el Negro y el Nazi juntos mientras Ruiz Gil, nos supervisaba. Después de varias horas catalogando todas las piedras como “bruñidas”, el Loco –Ruiz Gil- nos indicó que eso no podía ser.

-¿Por qué no?- Preguntó el nazi
-Porque aquí no tenemos de ese tipo de piezas.

Vuelta a empezar. Recoger todas las piezas y mirarlas nuevamente una a una. Y eso, que quieren que les diga, aburre y mucho. Así que buscamos nuevos entretenimientos: darle nombre a una calavera que se quedo en la mesa con nosotros. Enviar al Nazi a buscar comida y, a la vuelta, bloquearle el ascensor para dejarlo encerrado –los que conozcan el Museo de Cádiz sabrán que ese ascensor es la única forma de acceder a aquel despacho- y, por supuesto, reírnos, cantar e insultarnos.

Recuerdo que el segundo día de prácticas llegué tarde. Al entrar en el Museo había un grupo de escolares, todas féminas y uniformadas provenientes de algún colegio bien –el del Opus-. Con sus, absolutamente escandalizadas, profesoras quejándose en la entrada. Intenté comprender que provocaba tanto alboroto:

-Negro de mierda, mira como está la calavera de tu padre…
-Puto Nazi, siempre con tus bromas….
-Calla moraco de mierda….

Sí, era normal que se escandalizarán las profesoras y que las alumnas se hartasen de reír mirando hacia arriba. Yo subí en el ascensor, esperando que no se parase y, cuando entré por la puerta, solo pude decirles.

-Como el Loco nos oiga este año no aprobamos ni de coña.
-Sí, muy cierto. Se acabaron las prácticas para ustedes….

El Loco nos había oído. Aunque he de decir que yo aprobé, ya otro día les explicaré cómo….

Comentarios

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Nihil cognitum quin praevolitum

Héroes gaditanos: Diego Fernández de Herrera