Ir al contenido principal

Habitat escolar

En todos los colegios hay gente rara. Ya les he comentado que yo no era, precisamente, de los normales de mi clase. Formaba parte de ese grupo de gente que siempre estaba medio arrinconada, silenciados por mentes que se creían superiores gracias a un físico mejor. Pero, al igual que la sociedad, los colegios y sus alumnos también están estratificados. Y yo no estaba en la parte más baja de la pirámide –más bien rombo- de mi hábitat escolar. Y no lo estaba porque yo tenía mi grupo de amigos: el Cabeza, Florentino, Lacueva… pero otros no los tenían. Entre ellos estaba el Rata.


El Rata se jactaba de haber lamido el pelaje de tan querido animalito y eso, más allá de la realidad de la acción, le valió su sobrenombre. Si les digo la verdad, no recuerdo su nombre real. Creo que no llegué a conocerlo del todo pese a que fuimos compañeros casi toda la EGB, y sí lo conocí para mí siempre fue el Rata. Era un tipo desgarbado, más delgado que Florentino, tirando a pelirrojo y pecoso. Mirando hoy al pasado, me doy cuenta de que tenía que tener algún retraso, que los cuidados de nuestros profesores y la infancia cubrían, aunque no evitaban que fuese centro de mil burlas crueles.


Aún recuerdo un día, estaríamos en 5º o 6º de EGB y yo me había juntado con Mario -un mexicano que me adentró en el mundo del rol-, con Montes, Simonet y alguno más para jugar al D&D en el recreo, cerca de los fosos de arena. El Rata estaba allí, jugando con unos niños más pequeños, tal vez de 2º o 3º, haciendo carreras de escarabajos y gritando que esos negros insectos sabían a chocolate. Nosotros, a esas alturas, estábamos enfrascados en nuestras propias historias intentando acabar con algún dragón o algo por el estilo, y no le echábamos mucha cuenta. Pero otros sí. Un grupo de BUP estaba por allí cerca y se acercaron a aquel pobre muchacho a pedirle que lo repitiera. Él lo hizo y los depredadores de la selva escolar vieron una nueva forma de divertirse. Aquel día el Rata vomitó escarabajos en clase y, por una vez, nadie se rió de él. Todos le compadecieron y ayudaron y él se sintió uno más del grupo. Solo por aquella vez. Al año siguiente, no volvió al colegio.

Mucho tiempo después, uno se da cuenta de quienes eran las verdaderas ratas y quién el "león" que se enfrentaba a todos con una sonrisa entre timida e infantil. Y lo peor es que, pese a estar en la parte baja de aquel maldito rombo que aún se repite en muchas escuelas, yo también fui cruel muchas veces con él. Tal vez dejandome llevar por el grupo, tal vez por miedo a convertirme en el centro de las burlas, tal vez podría poner muchas excusas, pero ninguna es valida porque jamás, ni siquiera aquel día, llegué a pedirle perdón o tenderle una mano amiga.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Sin comentarios

En este blog no se come por comentario, de hecho eres libre de expresar lo que quieras y opinar lo que quieras mientras no insultes a nadie que no sea yo. Y, quizá, algunos os preguntéis a que viene esto cuando precisamente no son muchos los comentarios que se leen en estas páginas. Y es que no hace referencia a este rincón, sino a esos otros en los que los comentarios son censurados por llevar la contraria al dueño del garito, mientras se permiten insultos fáciles a cualquiera que pase.
Por aquí pueden pasar, comentar si lo desean o no hacerlo si es lo que prefieren. No importa. Lo único que importa es mantener la libertad de expresión en esta red de redes que nos une a lo largo del planeta. Aquí y en todos los demás lugares es nuestro deber defenderla.