Ir al contenido principal

Despistes

Últimamente ando preocupado. Se me olvidan las cosas más tontas y no es raro verme apuntando tal o cual idea en un folio que me acompaña siempre. Otros llevan agendas, pda (que también la llevo para las citas importantes) o usan otros métodos que le ayuden a recordad las cosas. Pero, oigan, es que algunas de las cosas que se me olvidan no puedo apuntarlas. El viernes mismo acudía al trabajo, ese que he heredado del gran bloguista Gades Noctem –cuyo blog siempre recomendaré y tienen ahí a la derecha- y, justo al llegar a la puerta y entrar, me dí cuenta de mi olvido. Se me había olvidad algo que, para mí, es fundamental en esta vida: las gafas. Y los que me conocen saben que sin ellas no puedo vivir. Pero se me olvidaron, sobre la mesilla de noche de mi habitación. ¡Así Cádiz me parecía sumido en la niebla como la city londinense!

Pero esa no es más que la punta del iceberg de una serie de despistes que me acompañan. Cada vez que alguien me dice que no es normal con mi edad, respondo lo mismo: un tumor cerebral está aprisionando el lóbulo central de mi cerebro. ¡Que se le va a hacer! moriré joven y delgado. Aunque en mi fuero interno sé que me ocurre: sufro el despiste de los genios… Algún día dibujaré el teorema sobre la creación del universo en un suelo de cal, para luego borrarlo y dibujar encima un corazón con I love History… tiempo al tiempo. Mientras, paciencia y si al pasar por vuestro lado no os saludo, recordarme que vaya por las gafas.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Nihil cognitum quin praevolitum

Ando leyendo "Niebla" de Unamuno, y su frase Nihil cognitum quin praevolitum (Solo se conoce lo que se desea) me ha llamado la atención por la verdad que se esconde tras ella. Yo también, como don Miguel, creo que sólo el deseo nos hace crecer, conocer, amar, avanzar. Mientras que desear lo conocido nos convierte en conformistas estancados en nuestras vidas. Nos impide abrir nuestras mentes y mirar más allá de nuestros limites existenciales.
Desear algo, luchar por conseguirlo, o construirlo con tu propio sudor, es el verdadero motor del crecimiento humano. Y, cuando ya lo conoces y sabes si es lo que buscabas o no, hay que seguir adelante. Así, hasta el último día de nuestras vidas.
Sin pensar si lo alcanzado terminó en fracaso o triunfo ya que, cada deseo conocido, nos hará más ricos, sabios y. por tanto, mejores. Nos habrá obligado a avanzar conociendo nuevas metas, abriendo nuevos caminos. Así que, como Augusto, yo también me digo en mi vida Nihil cognitum quin praevoli…

Corona o Reino de Aragón

Ni Aragón, ni Cataluña, ni Valencia son entidades anteriores a la Edad Media. Hasta 1163, con Alfonso II, no se distinguirá entre reino y corona de Aragón. En la Corona tendrán cabida todos los reinos, condados y señoríos que guardan algún tipo de dependencia con el rey aragonés. Esta existencia de diversas entidades autónomas en muchos aspectos, solo es entendible desde la expansión territorial a costa de los reinos musulmanes del sur. En esa expansión los nobles irán recibiendo tierras y beneficios. Expansión que acabará chocando con la realizada por el condado catalán.

Con respecto a Cataluña, entrará a formar parte de la corona después del casamiento de Petronila (hija de Ramiro II de Aragón) con Ramón Berenguer IV, conde de Cataluña, quien, a pesar de ejercer como tal, no toma el título real.
Durante el siglo XIII la Corona de Aragón continúa con su política expansionista hacía el norte, pero tras el Tratado de Almizrad de 1244 y la derrota de Pedro el Católico en Muret, la ex…

Shutter Island

En febrero pasado acudí a ver “Shutter Island”, de Martín Scorsese y salí tan confuso que me dije a mí mismo que debía leer el libro de Dennis Lehane. Reconozco que conocía la obra de Lehane por la magnífica novela “Mystic River”, que llevase al cine Clint Eastwood sin alcanzar el nivel del libro, así que no me daba ningún miedo acercarme a “Shutter Island”. Las obras de Lehane están cargadas de pesimismo y de un halo de oscuridad que cubre la humanidad de las personas y que, les reconozco, me gusta en las novelas que leo. Así que, poco después de ver la película, me hice con la novela pero por esas manías que solemos tener los lectores no ha sido hasta ahora cuando la he leído.
Pensé que la novela podría solucionar algunas de las dudas que me había generado la brillante adaptación de Scorsese, pero todo lo contrario. La novela, aún más intrigante y enrevesada, parece mostrarnos que Teddy Daniels está cuerdo. Eso parece indicarnos todo. Cada paso dado, cada persona que habla con Teddy,…