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Mostrando entradas de noviembre, 2008

El Saltamontes

Ya les he dicho alguna vez que mi humor es negro y macabro. Tal vez porque muchos de mis amigos compartían ese humor singular. Pero, además, como críos que éramos, nos gustaban las explosiones, la mezcla de productos químicos y volar cosas en casa de Rambo. Casa que, como se habrán imaginado, era el centro de reunión de nuestro grupo. Y en ella hicimos alguno de nuestros experimentos más salvajes, aunque siempre en beneficio de la ciencia. Uno de esos experimentos consistió en valorar la resistencia de un saltamontes a la explosión de un coctel molotov casero. Como se imaginarán, aquello que nosotros llamábamos coctel molotov no tiene nada que ver con esos que explotan de verdad. No era más una botella de coca-cola, con algunos productos químicos y unas bolitas de papel albal. Y el resultado fue mejor de lo esperado. La explosión fue lo suficientemente fuerte como para que los vecinos llamasena la seguridad. Y para que una mancha negra quedase impregnada en la esquina donde la botella…

Presentación revista 23

Ya sé que hoy tocaba una nueva parte del relato Lobos. Pero hoy tengo que hablar la presentación de la revista nº 23 de Ubi Sunt?, dedicada en esta ocasión a los movimientos migratorios.

Además ayer, por primera vez, la revista se presentó en Sevilla en el marco de un Congreso sobre la materia promovido por el CSIC. Como muchos no habrán podido acudir, les invitó a que el próximo día 3 vengan a la presentación de la Revista en el Palacio de la Diputación de Cádiz. Seguro que no saldrán decepcionados. Pregunten, si quieren, a aquellos que estuvieron presentes en las puestas de largo de las revista 21 (Cultura Popular) y 22 (Edad Media).


Frío otoñal

Dicen que últimamente hace frío en Cádiz. Y debe ser así porque si pasean por nuestras hermosas calles verán a la gente abrigada. Con chalecos y chaquetones cerrados hasta arriba. Con bufandas, bragas, palestinos o pañuelos al cuello. Algunos incluso con guantes y gorros.

Los primeros días pensaba que la gente era muy exagerada, y más en Cádiz, que no es posible que hiciera tanto frío. Pero debe de hacerlo y, por eso, la gente me mira cuando voy por la calle. Y si es cierto que hace tanto frío, los comprendo. Yo también me miraría si yo no fuese yo. Porque yo no llevo abrigo –tengo uno, pero solo suele ser usado cuando amenaza agua- y el chaleco suelo llevarlo anudado a la cintura. Es más, solo tengo dos camisas de mangas largas y estas suelen llevar sus mangas remangadas. Así que sí, yo también me miraría si en mitad de noviembre fuese caminando por la calle muerto de frío y me viese a un tipo como yo. Mis amigos dan tres teorías para mi falta de frío:

- 1ª que estoy caliente, lo cual …

Cádiz ¿nido de piratas?

El otro día les hablaba de Pedro Cabrón y no lo hacía porque sí. Decidí comenzar mi acercamiento al Cádiz medieval con un pirata porque esa fue una de las actividades más lucrativas en las que participaron los gaditanos. No podemos decir que Cádiz fue un nido de piratas, pero tampoco podemos negar que los marinos gaditanos no fueron almas caritativas en los mares del sur. Pese a todo, deberíamos distinguir entre aquellos que, como Pedro Cabrón, se dedicaron a la piratería y aquellos otros que se dedicaron al corso. Actividad bien vista y que daba prestigio a aquellos que participaban en esas actividades de guerra –porque el corso es una acto de guerra contra una nación extranjera, normalmente naves moras-. Dentro del cabildo gaditano no fue difícil encontrar sagas completas de corsarios. Como los hermanos Galíndez que ocuparon el cargo dejado por su padre, también dedicado al corso. Pero no es menos cierto que muchos de estos corsarios realizaron actos de piratería. Caso curiosos es e…

Las prácticas

El Negro, el Visir, el Nazi y yo estábamos en el despacho aquel día. Nos habían encargado hacer unas prácticas de Arqueología II y estábamos en el museo catalogando unas piedras –restos cerámicos, se sobreentiende-. Y en esas estábamos, yo con el Visir, y el Negro y el Nazi juntos mientras Ruiz Gil, nos supervisaba. Después de varias horas catalogando todas las piedras como “bruñidas”, el Loco –Ruiz Gil- nos indicó que eso no podía ser.

-¿Por qué no?- Preguntó el nazi
-Porque aquí no tenemos de ese tipo de piezas.

Vuelta a empezar. Recoger todas las piezas y mirarlas nuevamente una a una. Y eso, que quieren que les diga, aburre y mucho. Así que buscamos nuevos entretenimientos: darle nombre a una calavera que se quedo en la mesa con nosotros. Enviar al Nazi a buscar comida y, a la vuelta, bloquearle el ascensor para dejarlo encerrado –los que conozcan el Museo de Cádiz sabrán que ese ascensor es la única forma de acceder a aquel despacho- y, por supuesto, reírnos, cantar e insultarnos.

Re…

Combatir el hambre es un proyecto de todos

Dicen los Evangelios que lo que haga tu mano izquierda no lo sepa la derecha. Para mi eso significa algo: no debes decir lo que haces o dejas de hacer porque eso solo te interesa a ti. Hace tiempo, hablando en un foro sobre el catolicismo y la hipocresía con la que viven muchos supuestos católicos, alguien me preguntó si yo hacía algo por los demás. No le respondí, siguiendo esa máxima de que los demás no se enteren de lo que haces. Pero ahora he sido nombrado Delegado de Manos Unidas en Cádiz y eso significa que mi labor va a comenzar a verse. No precisamente por ser quién más trabaje, porque la labor callada de las voluntarias que abren a diario la sede y que se encargan de todos los quehaceres rutinarios siempre será de mucho más dura y valiosa que la mía. Pero sé que ahora tendré que acudir a algunos medios, tendré que ser la cara de un proyecto que se inició hace 50 años, y que este año debe estar más vivo que nunca. Porque las desigualdades entre el Norte y el Sur siguen vivas, …

En pocas palabras

El carácter típico de los hombres y de las mujeres en la cultura occidental viene determinado por sus funciones sociales, pero existe un aspecto de carácter que depende de las diferencias sexuales. Este aspecto es insignificante en comparación con las diferencias de base social, pero no hay que prescindir totalmente de él




Erich Fromm

La Casa de Mot

La mansión de Ankber llevaba en la ciudad desde que se fundó, en los últimos tiempos la casa habí­a caí­do en desgracia y muchos pensaban que no recobrarí­a su explendor. Pero todo cambio con la vuelta de Cathan, el último señor de Ankber que habí­a partido en busca de fortuna, y su retorno como fiel seguidor de Hathaltoy, Primado de Mot y Consejero Real de Asoka. El vampiro tomó posesión del señorí­o y de la Casa, que pronto recuperó su viejo explendor y su señor recobró fuerza y poder en la ciudad.

Lo que pocos sabí­an es que, dentro de las paredes de la mansión se encontraba el templo de Mot, el lugar donde el vampiro conversaba con el dios, pero también el lugar, protegido por la divinidad, donde el señor de Ankber se reuní­a con aquellos que tení­an algo que silenciar.... Y hasta aquella casa corría Sarverius en busca de su nuevo señor y maestro. Recordó la noche en que había cruzado por primera vez aquellos muros. Pocos dí­as antes, en la posada, el señor de Mot le habí­a dicho qu…

James Bond Vs Remington Steele

Ahora se estrena una nueva aventura de James Bond que, por principios, no veré. Al menos no pagaré por verla. No diré si es buena o mala. No entraré en ese juego porque, como ya les digo, no pienso verla. Por varios motivos: primero porque Bond, James Bond, debe ser un tipo estiloso, mujeriego y hasta con un punto divertido. Y este Bond no lo es. Que quieren que les diga, no me gusta Daniel Craig como Bond. Le falta estilo. Y a mi es eso lo que me gustaba de la saga. Tal vez por eso me pareció bien la elección de Pierce Brosnan para encarnar al espía inglés por antonomasia. Y me gustaba Pierce Brosnan porque ya bordó un papel similar: el del hombre de paja contratado por Laura Holt (Stéphanie Zimbalist) para poder trabajar como detective en un mundo de hombres. Por cierto, que mirando hacia atrás, aquella serie de 1986 hoy no hubiera pasado la censura feminista, recuerden que Laura contrata a Remington y se hace pasar por su ayudante aunque ella es la verdadera cabeza pensante... sin …

Pedro Cabrón. Pirata gaditano

Pedro Cabrón o Fernández Cabrón, fue un conocido pirata gaditano, que surcó los mares a fines de la baja Edad Media. Un pirata cuyo valor y maestría como capitán le llevaría a la Marina Real, a defender Napoles del ataque de los turcos o a marchar a las Canarias en busca de tierras que conquistar. Como también actuó por las costas africanas en contra de los enemigos de la cristiandad. Pero, detrás de las anecdotas se encontraba un hombre real. Un hombre con una historia apasionante que ahora les mostraremos:
Pedro Fernández aparece nombrado por primera vez en 1478, cuando los Reyes le conceden el perdón por los actos de piratería cometidos en la costa aragonesa, así como por su intervención en los conflictos entre los dos principales poderes de la zona: los Ponce de León y los Guzmán. Nos dice Antón Solé que es “genoves de raza y, a lo que parece, portuense de origen inmediato”.
Su pericia como corsario llamó pronto la atención de los monarcas y, en 1479, lo encontramos como capitán de …

¿Malvado?

Hay gente buena, gente malvada y gente que comete actos malvados sin saberlo. Yo no sé de qué tipo de gente soy pero si sé que no siempre he actuado bien. En ocasiones porque mi carácter es superior a mi razón. Intento evitarlo, pero en ocasiones es más fuerte que yo. Ayer mismo tuve un brote de esos, en los que cualquiera que pase por delante de uno puede ser víctima de mi estado. Y ayer lo pago el jefe de conserjería de la Facultad de Medicina. Me habían pedido que dejase unos carteles allí pero el hombre se negó a cogerlo y me hizo subir hasta un despacho en el que no había nadie.

Al volver a bajar se lo dejé, con buenas formas y maneras, y él –como buen funcionario- se negaba a dejarlo en el casillero correspondiente y comenzó a gritar que las cosas no se hacen así. Yo le respondí que no era más que un mandado, que estaba haciéndole un favor a la profesora, que tenía una reunión importante y que ya llegaba tarde.

-Soy el jefe de conserjería, díselo a quién te ha mandado traer esto…

Deportes americanos

El Chino se había ido a pasar un año en Estados Unidos, a casa de su tía. Y cuando volvió nos convenció a todos de que podíamos jugar al rugby, al béisbol y a otros deportes americanos. Y nosotros aceptamos la propuesta. No era raro vernos en la pista de tierra que había junto a la zona deportiva, cada uno colocado en su base, con nuestros bates y dispuestos a jugar a un deporte que, aunque no entendíamos del todo, nos gustaba.

Pero, menos raro aún, era vernos en la playa, con la pelota apepinada jugando al rugby. He de reconocer que no se me daba mal del todo, tal vez porque tenga el centro de gravedad muy bajo y en la playa todos nos igualábamos físicamente hablando.

-Es un deporte de contacto- nos decía siempre el chino, y nosotros aceptábamos sus palabras porque él era quien había estado la tierra del Príncipe de Bell Air. Y nos lo tomábamos con toda la seriedad del mundo y, eso, cuando en tu grupo está Rambo, es peligroso. En la playa no solía haber muchos percances, más allá de al…

Los hijos de Huang Shi

Tenía ganas de ir a ver Los hijos de Huang Shi y ayer por fin lo hice. Reconozco que la historia me emocionó. No podía ser menos: un joven periodista que se adentra en China, durante la guerra con Japón, para cubrir la noticia. La suerte le lleva a encontrarse con un general comunista que le rescatará de los japoneses –el verdadero mal en la película- y le conduce, con ayuda de una joven enfermera, hasta un orfanato que ha sido abandonado por sus profesores. Finalmente George Hogg, llevará a los chicos entre las montañas hasta el desierto del Gobi, a más de 1000 km de distancia huyendo de la guerra.

No hablaré de las interpretaciones, solo comentar que la historia hubiera ganado en intensidad con un actor más carismático que Rhys Meyers. Quien, como decía una amiga, seguía siendo el Enrique VIII de los Tudor –alguna escena, como cuando se encuentra con Michelle Yeoh, que da vida a una aristócrata china dedicada a la venta de opio, podría incluirse en la serie si no fuese por el vestuar…

Lobos (III)

La tercera noche desde la masacre de la Taberna del Tuerto las calles de la zona alta estaban vací­as, pero en los barrios bajos, posadas y tabernas mantení­an sus puertas abiertas a la espera de posibles clientes que buscasen en el alcohol un escape a sus males. Y pese al miedo por los últimos ataques las calles estaban llenas de hombres desesperados por una vida miserable que se cebaba en ellos, necesitados de comida y sedientos de olvido.La niebla cayó de pronto en los barrios bajos, y las figuras fantasmales de la jauría parecí­a seguirla como a un lí­der hasta el interior de otra de las tabernas. Los gritos de terror se escucharon en toda la ciudad, mientras algunos soldados comenzaban a correr hacia la zona. Durante un breve periodo de tiempo los aullidos y gritos dejaron de sonar, para dejar paso a susurros roncos de voces humanas. Una voz sobresalía sobre las demás, ordenaba nuevas actuaciones y rematar a los heridos. En el exterior, escondidos en el interior de sus casas por…

Habitat escolar

En todos los colegios hay gente rara. Ya les he comentado que yo no era, precisamente, de los normales de mi clase. Formaba parte de ese grupo de gente que siempre estaba medio arrinconada, silenciados por mentes que se creían superiores gracias a un físico mejor. Pero, al igual que la sociedad, los colegios y sus alumnos también están estratificados. Y yo no estaba en la parte más baja de la pirámide –más bien rombo- de mi hábitat escolar. Y no lo estaba porque yo tenía mi grupo de amigos: el Cabeza, Florentino, Lacueva… pero otros no los tenían. Entre ellos estaba el Rata.

El Rata se jactaba de haber lamido el pelaje de tan querido animalito y eso, más allá de la realidad de la acción, le valió su sobrenombre. Si les digo la verdad, no recuerdo su nombre real. Creo que no llegué a conocerlo del todo pese a que fuimos compañeros casi toda la EGB, y sí lo conocí para mí siempre fue el Rata. Era un tipo desgarbado, más delgado que Florentino, tirando a pelirrojo y pecoso. Mirando hoy al…

Cadiz Medieval

Durante mucho tiempo se pensó que la ciudad de Cádiz en la Edad Media no fue más que una villa de pescadores. Nada más lejos de la realidad de una ciudad que, desde mucho antes de la llegada de los cristianos, ya estaba volcada en el comercio. No vamos a negar que la extensión de la vieja Gadir hubiera mermado considerablemente, ni la facilidad de encontrar referencias en las fuentes a sus viejas ruinas y no a su actividad comercial. Pero el desarrollo histórico de la pequeña urbe atlántica nos permite poder decir que, ya en los últimos siglos de dominio musulmán, la ciudad había comenzado a levantar cabeza. Muchos testimonios nos ayudan a pensar así:

Por ejemplo el hecho de que la ciudad se mantenga en poder del reino de Fez, pese a la lejanía y a la frontera natura del Estrecho, hasta que Alfonso X pose sus ojos en ella en 1272. Una ciudad amurallada que decenios antes fue capaz de repeler los ataques de los fogosos caballeros jóvenes que acompañaron a los reyes castellanos en su in…

Despistes

Últimamente ando preocupado. Se me olvidan las cosas más tontas y no es raro verme apuntando tal o cual idea en un folio que me acompaña siempre. Otros llevan agendas, pda (que también la llevo para las citas importantes) o usan otros métodos que le ayuden a recordad las cosas. Pero, oigan, es que algunas de las cosas que se me olvidan no puedo apuntarlas. El viernes mismo acudía al trabajo, ese que he heredado del gran bloguista Gades Noctem –cuyo blog siempre recomendaré y tienen ahí a la derecha- y, justo al llegar a la puerta y entrar, me dí cuenta de mi olvido. Se me había olvidad algo que, para mí, es fundamental en esta vida: las gafas. Y los que me conocen saben que sin ellas no puedo vivir. Pero se me olvidaron, sobre la mesilla de noche de mi habitación. ¡Así Cádiz me parecía sumido en la niebla como la city londinense!

Pero esa no es más que la punta del iceberg de una serie de despistes que me acompañan. Cada vez que alguien me dice que no es normal con mi edad, respondo lo…

La muerte del amigo

Aún recuerdo la primera impresión que sufrí cuando, saliendo de casa de Cocom para ir a la mía, nos encontramos a Fiesta tirado en el suelo, rodeado de un charco de roja sangre, que también le manaba de un rostro blanco como la leche. Cocom y yo nos miramos, asustados, pensando en qué demonios le había ocurrido. No sé porqué, miramos arriba, hacia los pinos, y allí vimos colgado el chaleco naranja fosforito que Fiesta solía llevar. Los dos nos quedamos paralizados, sin saber si correr por ayuda o ayudar a nuestro amigo, que parecía que no respiraba. Al final, Cocom tomó la iniciativa mientras yo seguía pensando en lo cruel que era la vida. ¿Porqué Fiesta? El tío más inteligente del grupo –más que yo, aunque me joda reconocerlo- despeñado por subirse a un pino. La muerte absurda del genio.

Justo cuando Cocom dijo que iría a por su padre, Fiesta se puso en pie de un salto, mientras mi corazón asomaba por la boca ¿QUÉ DEMONIOS?. Fiesta comenzó a reír, mientras otro, creo que el Ruso, sal…

Libros

Me gustan los libros. Tengo muchos, de todo tipo. En todos sitios. Los más, en las estanterías, pero también en el suelo, bajo la cama, en un baúl, en cajas, en el cuarto de baño, en el armario. Allí donde quedé sitio cabe un libro. Y los he leído todos, lo juro. Y los que más me gustan son los libros antiguos. De esos no tengo muchos, alguna colección de los años 40 –recogida de la basura de alguien que no valoraba lo que tenía- algunos del XIX y uno del XVIII. Pero si he tenido la suerte de trabajar en bibliotecas históricas, donde el tiempo se quedaba corto cuando en mis manos caían ediciones príncipes del Quijote, incunables, post incunables, libros llenos de vistosos grabados, textos imposibles de leer, manuscritos, cartas escondidas entre las páginas de viejos libros que nadie más ha leído desde hace 300 años.

Pero, sobre todo, mis ojos se van hacía los libros raros, curiosos, distintos. El otro día cayó en mis manos una de esas extrañas obras españolas del XIX, un elogio a los p…

Lobos (II)

La noticia fue confirmada a la mañana siguiente. La taberna del Tuerto, en el barrio bajo, habí­a sido asaltada por una manda de lobos. Los soldados no salí­an de su asombro y el capitán de la guardia juraba por todos los dioses que ninguna puerta habí­a estado abierta aquella noche, y que, si lo hubiera estado, era imposible que la manada hubiera entrado... y peor aún, salido de la ciudad.

La gente de los barrios más pobres mostraban su miedo, en la taberna habí­an sobrevivido muy pocos, y pese a lo dicho por el trovador, habí­an caí­do de todas las razas por igual. Los que habí­an entrado nada más terminar la carnicerí­a decí­an que la situación era aterradora. Y aquellos que lograron salir decí­an que el lí­der de la jaurí­a era un enorme lobo de pelo blanco como la plata y con unos ojos dorados que parecí­an cambiar de color como si de una llama se tratará.

Desde el gobierno de la ciudad se habí­a dado la orden de buscar a los lobos, pero no habí­a señal de ellos. Se ordenó que se r…

De collares y colores

Voy a empezar con una obviedad: ganó Obama. Y parece que el mundo entero ha ganado con él. Un cambio de color titulaba un conocido periódico nacional tras la victoria del demócrata. Ahora, esperan mucho, el cambio de color traerá el fin de la guerra de Irak, cuando lo que ocurrirá será que, como ya pasó tras la victoria de nuestro animado presidente, se saquen las tropas de aquel territorio en guerra. Pero la salida de las tropas no significará el final de la guerra, sino que las miradas de los telediarios buscarán nuevos objetivos. La guerra seguirá viva porque, por mucho que nos hagan creer, hoy en día se vive una guerra civil entre diversas facciones religiosas. La entrada de las tropas americanas fue el detonante, pero las consecuencias siguen vivas hoy. Y yo no puedo más que preguntarme ¿es lícito organizar una guerra y, cuando las encuestas son desfavorables, dejar a las víctimas a su suerte? Mi respuesta es no. Nunca se debió entrar en aquella guerra bushiana, pero una vez…

Gracias

El 1 de febrero de 2008 sufrí una experiencia traumática. Fui atacado por una banda de cuatro salvajes, que me obligaron a correr hasta caer exhausto en el fangoso suelo. Allí, tumbado entre el barro, soporté estoicamente sus saltos y volteretas sobre mi cuerpo. Hasta que mi pecho dijo basta. Comencé a lanzarlos lejos de mí, con más pundonor que eficacia, pues siempre volvían. Solo pararon sus ataques cuando el líder de los salvajes se puso sobre mí, mirándome con aire triste, mientras ordenaba a sus secuaces detenerse. La mirada asustada de mi sobrino mayor, viendo como su tío no podía seguir jugando con ellos, me hizo poner mi vida sobre una balanza. El resultado fue penoso. Tres días después acudí al médico con mis 120 kilos de peso.

Desde entonces mi vida cambió a mejor, y hoy puedo decir con orgullo que la balanza de mi vida solo tiene dos dígitos: dos 9. Aún me queda mucho camino por andar, muchos kilos que perder. El siguiente reto, dejar los 90 atrás y entrar en los 80, y lueg…

El alcohol

Me temo que la fama de borracho nos precede. El otro día acudimos Santón, la primera dama y el vicepresi, a tomar unas tapillas en un bar cercano al Veedor. El de enfrente porque el de siempre estaba lleno. Y he aquí que entramos anunciando nuestra llegada con sonidos de animales en celo. Con risas y carcajadas varias, que suelen repetirse cuando los cuatro nos juntamos después de muchos años de confidencias, verdades, medias verdades y mentiras. De borracheras, de coches, de reuniones, de viajes y de historias juntos.

Pero la sorpresa vino al pedir, cuando el camarero –que sin duda nos conocía de toda la vida- medio en broma, medio en serio, nos dijo:

-Alcohol no os doy

¿Pensaría que estábamos borrachos? ¿dónde están esos camareros que te sirven cerveza nada más entrar por la puerta? Sí, lo sé, no es muy normal que el camarero del bar te ponga la cerveza sin pedirla, ni que lo haga siempre que entres después de las 12 de la mañana, y mucho menos a las 10. Tampoco es normal que, juntos…

El boquetito

Aquel día teníamos que estar muy aburridos, sobre todo Cocom, Armando y yo. Porque comenzamos a excavar en la arena, con nuestras propias manos, un pequeño boquete. Nade del otro mundo, lo típico que cualquier chaval de 14 años se pone a hacer en la playa. Claro que nosotros lo hicimos en la parte de arena seca, sentados en círculo y hablando de vete a saber qué: posiblemente de rol y niñas en bañador –entonces no había tanto bikinis como ahora-.

Casi sin darnos cuenta, el círculo había crecido y nosotros tres estábamos sentados en él, dentro de él, mientras continuábamos hablando y la montaña de arena a nuestro alrededor seguía creciendo. Debo decir que yo debía estar por aquel entonces en buena forma física -algo que se entreve en la foto, donde estoy con las piernas por alto- porque cuando por fin nos cansamos de excavar, el fondo ya tenía agua y pudimos tumbarnos los tres a refrescarnos. ¡Imagínense la anchura del boquete!.

Pero lo mejor fue la cara de Rambo cuando, recién llegado …

Clausura de muerte

Atentos a los rostros y risas de los compañeros de mesa. Y, por supuesto, mi presencia enchaquetado en la misma... no me quedaba mal, aunque ¡joder! como engordé en siete años.

Por cierto, el vídeo dura 9 minutos, casi todo el tiempo de charla vicepresidencial.... pueden pasarlo rápido, pero no se pierdan las caras, los murmullos y el inicio del discurso del presidente, (m. 8) completamente de negro como no podía ser menos en un congreso sobre la muerte, que fue despedido con aplausos y alborozo.

La sonrisa

Dicen los padres de mis amigos y hasta algún amigo que, últimamente, cuando me ven por la calle, voy siempre sonriente y feliz. Y se lo comentan unos a otros como si eso fuese una novedad en mí ser. Es posible que últimamente esté más feliz, como también es posible que antes no se fijaran en mi cara y si en mi barriga.

Pero, lo cierto, es que estoy empezando a plantearme la visión que los otros tenían de mí: tal vez creyesen a pies juntillas que era un pijo encabronado, peleado con el mundo por ser gordo, o vete a saber qué. Porque lo cierto es que yo siempre he sido feliz –con mis momentos, como todos- y no entiendo esa manía que tienen ahora algunos de decir que voy feliz por la calle. ¿Qué quieren que vaya mosqueado con una vida que me da muchas cosas buenas?

Ya sé que estamos en crisis, que la gente se agobia y que nos gobierna Zapatero. Pero el Cádiz vuelve a ganar, yo he comenzado a trabajar, estoy perdiendo muchos kilos y he conocido a gente maravillosa con la que me lo paso geni…

Lobos

Hacía tiempo que el trovador no pasaba por la taberna, y su llegada, aunque deseada, no fue como cabí­a esperar. Entró jadeante, sonrojado y sudoroso por el esfuerzo. Cuando por fin fue capaz de hablar parecí­a fuera de sí­. Y su historia parecí­a ridícula. Habí­a estado en los barrios bajos, de tugurio en tugurio y dormitando aquí­ o allá. Esa misma noche habí­a estado en una taberna repleta de borrachos, y lo que sus ojos vieron no tení­a explicación. Una densa niebla habí­a entrado por la ventana, justo un segundo antes de que una manada de lobos se colase en el antro. Habí­a sido una masacre, los lobos cazaban a los borrachos como los niños cogen caracoles. Pero se habí­an cebado con los drows. Escondido en una esquina, acurrucado bajo mesas destrozadas, observó como los lobos preferí­an la carne elfica antes que la humana. Los gritos aún sonaban desgarradores en sus oídos. No podí­a ser cierto ¿cómo habí­a entrado la manada en la ciudad? ¿Por qué los soldados no habí­an avisado…

Antes de empezar

Antes de empezar, debo decirles que Lobos es un relato basado en ¡Lobos! ,partida de rol jugada en Frikigard. Los personajes aquí aparecidos hacen referencia a los jugadores de dicha partida y muchos de los diálogos son realizados por ellos. Sin su ayuda, desinteresada, este relato no habría podido realizarse. Los nombres, menos aquellos que nacen de mi perturbada mente, también pertenecen a los jugadores, así como el transfondo y la vida de cada uno de los personajes que aquí irán apareciendo.

Por todo ello, gracias frikardienses.

La partida aún no se encuetra finalizada, y algunas de las cosas que aquí se cuenten podrían ser consideradas como metajuego para los jugadores. Así que advierto: aquellos jugadores que no deseen conocer el final de la historia deben tener cuidado con la lectura del relato.