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Revistilla

Ya les he dicho que en segundo de carrera comenzamos una historia utópica. Más bien, una revista de historia utópica: Ubi Sunt?. Si conocieran a Ángel, sabrían que la revista nació en un tren, de la mente cansada de dos compañeros de clase: él y el negro. Al día siguiente éramos cuatro los que formábamos el grupo, en dos días había vuelto a aumentar el número de personas interesadas.

Y la idea inicial también había aumentado. En la primera editorial de aquella revista (8 páginas fotocopiadas y que grapábamos nosotros mismos) se sentaban unas bases tan lejanas como fantasiosas: la creación de una asociación, la posibilidad de realizar congresos, publicar libros, llevar nuestras ideas más allá de las aulas. En definitiva, convertirnos en historiadores.

Algunos compañeros de clase se reían de nosotros. Aún hoy, después de 11 años, alguno aún pregunta si sigo metido con aquella revistilla. Sí, les digo, estoy en una revista que es conocida en muchas partes de España, que se puede permitir el lujo de rechazar artículos de profesores universitarios, que tiene más de 160 páginas, varios premios, hemos realizado siete congresos, hemos montado exposiciones de pintura, mesas redondas, tenemos 22 revistas y un libro en la calle y estamos a punto de publicar dos libros y una revista más. Así que sí, sigo con la revistilla.

Y, además, lo hemos hecho sin perder nuestro objetivo principal: ser el trampolín de salida para muchos jóvenes investigadores que tienen otras puertas cerradas. Nosotros las abrimos de par en par. Les ayudamos en sus primeros pasos como nos hubiera gustado que nos ayudasen a nosotros y, juntos, seguimos creciendo en nuestro camino histórico. Aprendiendo los unos de los otros y, al final, conformando un grupo de amigos que está por encima de tendencias políticas o historiográficas. Ubi Sunt?, aquella revistilla, es hoy un gran grupo lleno aún de ilusiones utópicas y fantasiosas, un grupo que, como aquellos primeros días, sigue creciendo con el paso de los años.

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